2 de octubre de 2022
La cooperativa de repartidores que nació como alternativa a las apps
Villa Ballester est� casi irreconocible. Edificaciones en altura remplazaron a los antiguos caserones de las familias migrantes europeas y de los porte�os que a fines del siglo XIX y principios del XX hab�an huido del ruido de la Capital. Sin embargo, a�n conserva reliquias como los adoquines sobre la calle Lacroze, declarada Patrimonio Hist�rico Cultural del partido de San Mart�n, que se mantiene como anta�o. En los alrededores de ese empedrado se mont� un polo gastron�mico por el que transitan a diario decenas de trabajadores en bicicleta y en moto que formaron una cooperativa en pandemia para concretar la in�dita iniciativa de hacerle frente a las aplicaciones de reparto de comidas y proponer otro modelo que cuenta con el apoyo de comercios y vecinos.
Trabajadores Repartidores Unidos (TRU). Las y los integrantes lucen con orgullo sus mochilas, gorras y camperas con las iniciales de la cooperativa que construyeron hace poco m�s de dos a�os. Pablo G�mez tiene 51 a�os y si bien tuvo diferentes trabajos, el oficio de repartidor lo acompa�a desde siempre. ?Arranqu� cuando era chiquito, en los ?90 ya era motoquero. Iba a la pizzer�a, hac�a videoclubs repartiendo las pel�culas. Hab�a un boom de deliveries en ese momento. Obviamente gratis? El trabajo era tan precarizado que con la propina, el plato de comida y unos mangos se sustentaba. Sin obra social, sin aguinaldo?, describe el presidente de la cooperativa, quien admite que ?desde los ?90 a hoy, la precarizaci�n se profundiz�?.
?Ahora se cree que el repartidor est� bajo todas las normas laborales vigentes. Est� bien visto que sea monotributista o que trabaje para una aplicaci�n. Yo trabaj� para una y hace dos a�os que estoy queriendo que me reciban una Carta Documento porque no se sabe ni d�nde est�n?, insiste Pablo, quien hasta los primeros meses de la pandemia anduvo desde una punta a la otra de San Mart�n con Pedidos Ya.
En ese entonces, este hombre curtido por la velocidad y las adversidades del clima en la cotidianeidad de las calles de la ciudad, advirti� que mientras a los trabajadores de otras regiones como CABA, zona norte, oeste, sur o Gran La Plata, eran incentivados por la aplicaci�n con un bono por lluvia o por trabajar en fechas especiales como los D�a del Padre o de la Madre, ?para la zona noroeste, que somos nosotros, nunca nos daban nada. Nos discriminaban. No ten�amos ese derecho?. Y comenz� a hablar de estas problem�ticas con otros compa�eros.
As� empezaron a discutir si deb�an sindicalizarse, armar una empresa u otro tipo de� emprendimiento. Por esos d�as de cuarentena, los repartidores de diferentes puntos del AMBA se reun�an en el Obelisco y tras asistir a algunos encuentros resolvieron que lo mejor era hacer un camino propio. Sin considerar a�n formar una cooperativa, Pablo arranc� solo, por su cuenta, por fuera de las aplicaciones. Cuando acord� con cuatro o cinco locales sum� a su hijo, que lo ayudaba en bicicleta. Cuando los negocios ya fueron seis o siete, se incorpor� otro compa�ero. Hab�a un escenario posible para poder crecer.
Hace un a�o se conformaron como cooperativa y hoy son 17 compa�eros que se turnan para trabajar los siete d�as de la semana, de 8 a 24, y cuentan con 50 locales adheridos de Villa Ballester. En la actualidad no pueden sumar m�s negocios por falta de repartidores ya que �el objetivo siempre fue mantener la mejor calidad del servicio�: que el pedido llegue en las mejores condiciones, directo del local gastron�mico al domicilio de la persona.
Pablo se cans� de pedir una mano en organismos oficiales y partidos pol�ticos. ?Solo nos apoyaron organizaciones sociales como el Movimiento Evita. Hoy somos parte de la Uni�n de Trabajadores y Trabajadoras de la Econom�a Popular (UTEP)?, destaca el presidente de TRU. M�s all� de que la esencia es la calle, junto a otras seis cooperativas comparten un espacio en el edificio de La Disco de Oro, una f�brica de empanadas emblem�tica de San Andr�s que fue recuperada por sus trabajadores y trabajadoras.
?En cuanto a la cantidad de pedidos estamos un poco por debajo de Pedidos Ya, que tienen grandes clientes como McDonald?s y Burger King, pero por encima del volumen de Rappi. Tenemos un grupo de WhatsApp para cada cliente, que conoce a los repartidares. Hay una relaci�n m�s humana, personal?, a�ade.
Nicol�s Ayala, de 20 a�os, lleg� a TRU a trav�s de un posteo de Facebook cuando ten�a 18. ?En ese momento ten�a una bicicleta y par�bamos con Pablo y los chicos en la rotonda de Ballester. No ten�amos ni local. La zona era muy amplia y a los tres meses me pude comprar la moto?, cuenta. Alejo G�mez, tambi�n de 20, era repartidor de Pedidos Ya y entr� a TRU invitado por el hijo de Pablo, de quien es amigo: ?me plante� la idea y prob�. Me gustaba porque ve�a que �l sacaba pedidos, no se quedaba quieto en la casa esperando 25 mil horas�.
?Me qued� porque vi que era otra cosa. En la App se me romp�a la moto y me dec�an ?arreglala y volv� cuando puedas?. Ac� mando un mensaje en el grupo y al toque ten�s un compa�ero que te ayuda si necesit�s emparchar la rueda, una herramienta o plata ?contin�a?. Hay otro compa�erismo. Eso es lo bueno de la cooperativa, porque siempre est�n pase lo que pase. En Pedidos Ya si te pasaba algo, te dicen ?sos monotributista, sos tu due�o, manejate??.
Karen Peralta, de 21, lleg� a TRU por recomendaci�n de Alejo. ?Estaba laburando en Rappi, donde tuve muchos problemas. Me robaron la bici y estuve parada como un mes sin poder laburar?, grafica.
?Un d�a cay� Alejo y me coment� que estaban tomando repartidores. No ten�a ni bici y me dijo que fuera igual. Fui as� nom�s, ah� lo conoc� a Pablo y a otro compa�ero que me hizo la entrevista. Me dijeron ?si quer�s arrac�s ahora, ah� afuera hay una bici?. Me prestaron la mochila y arranqu�. Es mucho mejor que la aplicaci�n?, concluye Karen.
Para Pablo, la f�rmula es simple: ?el repartidor que viene a trabajar en la cooperativa tiene que llevarse bien con el comerciante y con sus compa�eros, tratar bien al vecino y ser responsable, porque si falla, le falla al compa�ero?. >>
�Si en una app pasa algo que no te gusta, no tenemos d�nde quejarnos�
Diego Faggioli es el presidente de la Federaci�n Bonaerense de Gastron�micos y uno de los referentes del prominente polo gastron�mico de Villa Ballester. Desde su negocio (Berlina) le explica a Tiempo las ventajas de poder contar con la cooperativa TRU: ?trabajar con ellos significa que el pedido va a llegar bien, en condiciones. Tenemos un ida y vuelta permanente. Si hay una demora, si se rompi� una moto, sale otro repartidor a buscarlo. Todo esto lo sabemos al instante y el cliente tambi�n?.?El pedido es entregado por alguien de confianza ?a�ade?. Se est� manipulando un alimento y es una responsabilidad muy grande. Ellos son siempre los mismos. Se genera todo un c�rculo. Creo que eso es lo m�s importante?. Faggioli destaca que el resto de los negocios del barrio ven con buenos ojos la iniciativa y est�n a la espera de que sumen m�s repartidores para adherirse al sistema.
?Si en una app pasa algo que no te gusta, ni el cliente ni yo como due�o tenemos d�nde quejarnos. A veces el pedido nunca llega o llega incompleto o directamente en malas condiciones, y no pod�s pedirle perd�n al cliente por algo que no fue tu culpa, porque no ten�s acceso. Eso con TRU es imposible que pase?, contin�a. Para el referente gastron�mico, la organizaci�n de estos trabajadores redunda en futuros beneficios: ?el d�a de ma�ana van a poder pedir cr�ditos para cambiar la moto o la bicicleta y seguir mejorando sus condiciones de trabajo?.
En pandemia los pedidos de delivery crecieron exponencialmente, pero con ellos la precariedad laboral y el desamparo ante el anonimato de las apps. Faggioli conf�a, al igual que TRU, que pronto estas unidades productivas se repliquen en otros puntos del Conurbano y del pa�s.
�Solo por unir partes y sin producir, las apps se llevan entre un 20% y un 30% de cada pedido�
No solo los trabajadores reclaman a las apps, los negocios tambi�n comenzaron a alzar su voz. ?Los viernes a la noche, por ejemplo, nos empezamos a dar cuenta que Pedidos Ya nos apagaba. Dec�an que tanto mi bar como otros est�bamos cerrados. Claro, concentraban todos sus repartidores en McDonald?s y Burger King, porque tienen convenios con ellos. Direccionaban los pedidos sin avisarte?, reclama Diego Faggioli, de Berlina. Solo por unir partes y sin producir, las apps ?se llevan entre un 20% y un 30% de cada pedido. Es much�simo. M�s que mi rentabilidad, y ni hablar cuando te imponen los descuentos para promocionar su marca. Mi mujer, que es contadora, para hacer un seguimiento de los pagos de las aplicaciones tuvo que hacer un programa especial, porque lo hacen a los 15 d�as, trabajando tu plata y con el monto que quieren?, a�ade el empresario.
COOPCYCLE
Los integrantes de TRU est�n evaluando utilizar la aplicaci�n Coopcycle, que es de c�digo abierto. Surgi� en Europa tras multitudinarias movilizaciones de repartidores que se quejaban de las desiguales condiciones laborales que las tradicionales aplicaciones les impon�an. Coopcycle fue creada por la federaci�n de cooperativas de entrega en bicicleta. Varios desarrolladores resultaron clave para que los trabajadores de reparto y negocios gastron�micos puedan encontrarse. ?Es francesa y ya trabaja en Europa. Lleg� a M�xico este a�o y la idea es bajar Coopcycle a toda Latinoam�rica. La app est� liberada, con ciertos requisitos?, explica Pablo.





