ACTUALIDAD
4 de abril de 2026
BULLYING ES INTIMIDACIÓN, ACOSO, ENCIERRO MENTAL, FRUSTRACIÓN, EXPLOSION Y TAMBIÉN INACCIÓN
Un tiroteo fatal en la escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, provincia de Santa Fe, ha puesto de manifiesto, de forma trágica, la problemática generalizada y compleja del acoso escolar entre menores. El incidente, que resultó en la muerte de un niño de 13 años, ha suscitado interrogantes urgentes sobre el papel de las escuelas, los padres, las redes sociales y el contexto social en general para abordar —y a menudo no abordar— los problemas profundamente arraigados de acoso, silencio y frustración que culminan en este tipo de violencia.
Por Ariel Alejandro Lareu Da Peña.
LA REALIDAD DE MENDOZA
Una altísima fuente judicial autorizada de Mendoza, con amplia experiencia , profesionalismo, con gran grado de conocimientos jurídicos y empatía tendiendo al infinito,enfatizó la negligencia sistémica en torno al acoso escolar. «Durante años, he instado a los funcionarios de la Dirección General de Educación (DGE) a prestar más atención al acoso escolar», declaró la fuente. “Los docentes suelen eludir su responsabilidad. Solo cuando un niño, abrumado por el acoso, recurre a la violencia contra sus agresores, las escuelas invitan a los padres a dialogar y sugieren terapia para los menores involucrados. No reconocen que la principal responsabilidad de los educadores es prevenir el acoso escolar. En lugar de actuar con decisión, trasladan la carga a las familias. He recibido innumerables quejas de padres obligados a cambiar a sus hijos de escuela o a buscar horarios alternativos simplemente porque los docentes no brindan una intervención firme y de apoyo, lo que permite que la situación se agrave sin control”. VOLVIENDO A SAN CRISTÓBAL Pablo Martínez Soares de Lima, investigador forense privado y máster en Criminología Forense comentó el caso para TN , se hizo eco de esta preocupación y subrayó las deficiencias en la gestión sistémica de este tipo de crisis. “Hay una falta de información integrada”, explicó. “Los profesionales de la salud mental se centran en las evaluaciones psiquiátricas, y el fiscal señala, con razón, el acceso a las armas. Sin embargo, no existe un sistema unificado para organizar todos los datos relevantes. Las señales de alerta, incluyendo las conductas de autolesión, eran claramente visibles, pero se ignoraron o se malinterpretaron”.La exposición del joven afectado a los medios de comunicación y las redes sociales también requiere un análisis exhaustivo. «Es fundamental investigar su interacción con estas plataformas», afirmó Martínez Soares de Lima. «Debemos considerar la violencia que pudo haber absorbido digitalmente. Lo ocurrido fue una liberación de frustración acumulada, que culminó en la tragedia escolar».
Asimismo, advirtió sobre las posibles repercusiones de este suceso, que podría servir de catalizador para que otros sufran un tormento similar. «Este es un ejemplo clásico del "efecto imitación": las conductas violentas se pueden aprender e imitar, lo que podría provocar su recurrencia. Si bien no es inmediato, estos incidentes podrían reaparecer con el tiempo, especialmente cuando estos actos reciben cierto grado de idealización».
El experto hizo hincapié en la necesidad de centrarse en el contexto general, en lugar de solo en el estado psicológico del individuo. “El entorno juega un papel fundamental. Para abordar realmente estos problemas, debemos examinar y responder a los factores contextuales que propician tales tragedias, no solo a lo que sucede en la mente de una persona”.
Este sombrío episodio de San Cristóbal pone de manifiesto la crisis multifacética del acoso escolar que muchas escuelas y familias enfrentan a diario. Revela la inercia de las instituciones educativas, reacias a tomar medidas proactivas, el silencio de víctimas y testigos, y la complicidad de los canales de comunicación modernos que pueden amplificar la frustración y la violencia. También subraya la urgencia de implementar políticas coherentes que integren la salud mental, la responsabilidad educativa, la participación de los padres y la alfabetización mediática.
Mientras la comunidad lamenta esta pérdida irreparable, es imperativo que los responsables políticos, los educadores, los padres y los profesionales de los medios de comunicación colaboren para crear entornos más seguros para los niños. Las estrategias preventivas deben reemplazar las respuestas reactivas, priorizando la detección temprana, el apoyo integral y el fomento de la empatía y la resiliencia entre los jóvenes. Solo mediante un compromiso colectivo y sincero como este se podrá romper el ciclo del acoso escolar y sus devastadoras consecuencias. Por el momento no hay solución para un flagelo, que si bien siempre existió, se ve amplificado con algunos medios de comunicación y con redes sociales , que para el caso son completamente negativas, en pensamientos, procederes y acciones sobre la vida real, nacidas desde una virtualidad que puede engañar, sobre la realidad.
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