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25 de noviembre de 2024

El misterio del olvido: cómo selecciona lo que recuerda nuestra mente

La memoria actúa como una brújula emocional que define quiénes somos. Según detalla Muy Interesante, momentos clave de nuestra vida alimentan esta guía interna de recuerdos

>En lo m�s profundo de nuestra Alguna vez, el gran cineasta Luis Bu�uel, dijo: ?Es necesario haber comenzado a perder la memoria, aunque sea solo a retazos, para darse cuenta de que esta memoria es lo que constituye toda nuestra vida?.

Su reflexi�n sintetiza la relevancia de los recuerdos como br�jula que orienta nuestras vivencias, una verdad que se vuelve evidente cuando enfrentamos el olvido.

La memoria no es s�lo un archivo de eventos pasados, sino el mecanismo que permite conectar esas experiencias con nuestro presente. Recordar no implica simplemente revivir hechos; es un proceso activo de reconstrucci�n, donde im�genes, olores, sonidos y emociones se entrelazan para formar una narrativa personal.

La memoria es vulnerable a m�ltiples condiciones que pueden erosionarla. Enfermedades neurol�gicas, lesiones cerebrales o incluso trastornos emocionales tienen la capacidad de alterar nuestra capacidad para recordar y afectar nuestra percepci�n de identidad y continuidad en el tiempo.

Catherine Loveday, neuropsicolog�a y autora de El mundo secreto del cerebro, expone datos preocupantes, seg�n rese�a Muy Interesante: aproximadamente un 36 % de quienes sobreviven a lesiones graves en la cabeza desarrollan amnesia, m�s del 10 % de las personas mayores de 65 a�os sufren demencia, y m�s del 70 % de quienes padecen SIDA enfrentan problemas de memoria.

Los da�os al hipocampo, una regi�n cerebral clave para generar y recuperar recuerdos, ejemplifican c�mo una lesi�n espec�fica puede afectar tanto la memoria reciente como la capacidad de formar nuevos recuerdos, lo que se conoce como amnesia anter�grada.

A medida que la investigaci�n avanza, resulta evidente que proteger la memoria implica no solo prevenir da�os f�sicos, sino tambi�n cuidar el bienestar emocional y mental. Este enfoque integral es clave para mitigar los riesgos y preservar uno de los pilares fundamentales de nuestra humanidad.

Cada vez que evocamos un momento de nuestra vida, nuestra mente no reproduce una imagen fiel del pasado, sino que lo reconstruye activamente. Lejos de ser un archivo est�tico, la memoria es un sistema din�mico que mezcla elementos de nuestras experiencias previas con nuevos datos, reorganiz�ndolos en funci�n del contexto actual y nuestras emociones.

La neuropsicolog�a Loveday explica que esta reconstrucci�n se basa en dos tipos principales de memoria: la epis�dica, que nos transporta a eventos espec�ficos como haber estado en un lugar particular, y la sem�ntica, que almacena conocimientos concretos sobre el mundo, como datos hist�ricos.

Estos dos sistemas trabajan en conjunto, proporcionando las ?piezas del rompecabezas? necesarias para armar una narrativa coherente. Sin embargo, detalla Muy Interesante, este proceso no est� exento de distorsiones: cada vez que recordamos algo, modificamos ligeramente ese recuerdo, ya sea de forma consciente o inconsciente.

Aunque parecieran opuestos, la memoria y el olvido son procesos interdependientes, qu� juntos sostienen nuestra capacidad de pensamiento y adaptaci�n. Olvidar no es solo una p�rdida de informaci�n; es un mecanismo activo que permite a nuestro cerebro priorizar lo esencial y liberar espacio para nuevas experiencias y aprendizajes.

El neurocient�fico Rodrigo Qui�n Quiroga resalta que olvidar es fundamental para concentrarse en lo importante, ya que el cerebro no est� dise�ado para retener cada detalle. En cambio, selecciona y abstrae lo esencial, dejando de lado lo accesorio. Este proceso facilita la comprensi�n y el aprendizaje, ya que procesar cada recuerdo con igual intensidad dificultar�a nuestra capacidad de enfocarnos y tomar decisiones. Por esta raz�n, olvidar no es un fallo del sistema, sino una caracter�stica inherente y funcional de nuestra memoria.

�Cu�l es tu primer recuerdo? Para la mayor�a de las personas, no suele remontarse antes de los cuatro o cinco a�os, a pesar de que ya viv�an experiencias significativas en su infancia temprana. Este fen�meno, conocido como amnesia infantil, intrig� a psic�logos y neurocient�ficos durante d�cadas, quienes propusieron diversas teor�as para explicar por qu� esos primeros a�os parecen esfumarse de nuestra memoria consciente.

A finales del siglo XIX, el psic�logo alem�n Hermann Ebbinghaus ya exploraba el funcionamiento del olvido a trav�s de la llamada ?curva del olvido?, la cual indica que los recuerdos tienden a desvanecerse r�pidamente despu�s de ser adquiridos, para luego estabilizarse.

En el caso de la infancia, este proceso parece especialmente acelerado. Una hip�tesis relevante se�ala que los ni�os peque�os carecen de una conciencia del yo suficientemente desarrollada, un requisito fundamental para generar recuerdos autobiogr�ficos.

Asimismo, la maduraci�n del hipocampo, una regi�n cerebral esencial para la formaci�n de recuerdos duraderos, podr�a ser otro factor determinante. Durante las primeras etapas de la infancia, el hipocampo a�n no alcanz� el desarrollo necesario para consolidar de manera efectiva las experiencias en la memoria a largo plazo, lo que contribuye a esta aparente ?laguna? en nuestra biograf�a personal.

Aunque el olvido desempe�a un papel crucial en nuestra memoria, hay recuerdos que parecen desafiar su naturaleza ef�mera. Uno de los m�s persistentes es el del primer amor, un evento que permanece grabado en nuestra memoria de forma indeleble.

Durante la adolescencia, nuestro cerebro registra experiencias con un impacto emocional sin precedentes. La dopamina, la oxitocina y otros neurotransmisores relacionados con la recompensa y la conexi�n social juegan un papel clave en este proceso.

En un mundo donde olvidar es parte del proceso natural de la memoria, el primer amor nos recuerda que algunos momentos permanecen como hitos inalterables de nuestra biograf�a. Esos recuerdos no solo definen qui�nes fuimos, sino que tambi�n iluminan aspectos esenciales de qui�nes somos en el presente.

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