19 de septiembre de 2024
Cómo construyó Israel un moderno caballo de Troya: la explosión de miles de pagers y walkie-talkies
El gobierno israelí no manipuló los dispositivos de Hezbolá que explotaron, afirman funcionarios de defensa e inteligencia. Los fabricó como parte de una elaborada estratagema.
Las explosiones, provocadas por unos pocos gramos de un compuesto explosivo oculto en los artefactos, hicieron que hombres adultos salieran despedidos de motocicletas y se estrellaran contra las paredes, según testigos y grabaciones de vÃdeo. La gente que estaba de compras cayó al suelo, retorciéndose de dolor, con humo saliendo de sus bolsillos.
Al final del dÃa, al menos una docena de personas habÃan muerto y más de 2.700 habÃan resultado heridas, muchas de ellas mutiladas. Y al dÃa siguiente, otras 20 personas murieron y cientos resultaron heridas cuando los walkie-talkies en LÃbano también empezaron a explotar misteriosamente. Algunos de los muertos y heridos eran miembros de Hezbollah, pero otros no; cuatro de los muertos eran niños.
Los grupos respaldados por Irán, como Hezbollah, son vulnerables desde hace tiempo a los ataques israelÃes con tecnologÃas sofisticadas. En 2020, por ejemplo, Israel asesinó al principal cientÃfico nuclear iranà utilizando un robot asistido por inteligencia artificial controlado a distancia vÃa satélite. Israel también ha utilizado la piraterÃa informática para obstaculizar el desarrollo nuclear iranÃ.
En el LÃbano, mientras Israel eliminaba a altos comandos de Hezbollah con asesinatos selectivos, su lÃder llegó a una conclusión: si Israel iba a la alta tecnologÃa, Hezbollah irÃa a la baja. El jefe de Hezbollah, Hassan Nasrallah, dijo que estaba claro que Israel utilizaba las redes de telefonÃa móvil para localizar a sus agentes.Llevaba años presionando para que Hezbollah invirtiera en pagers, que, a pesar de sus limitadas capacidades, podÃan recibir datos sin revelar la ubicación del usuario u otra información comprometedora, según las evaluaciones de los servicios de inteligencia estadounidenses.
Los servicios de inteligencia israelÃes vieron una oportunidad. Incluso antes de que Nasrallah decidiera ampliar el uso de pagers, Israel habÃa puesto en marcha un plan para crear una empresa fantasma que se harÃa pasar por fabricante internacional de pagers.B.A.C. aceptó clientes ordinarios, para los que produjo una serie de localizadores ordinarios. Pero el único cliente que realmente importaba era Hezbollah, y sus localizadores distaban mucho de ser corrientes. Producidos por separado, contenÃan baterÃas con el explosivo PETN, según los tres agentes de inteligencia.
Los localizadores comenzaron a enviarse al LÃbano en el verano de 2022 en pequeñas cantidades, pero la producción aumentó rápidamente después de que Nasrallah denunciara los teléfonos móviles.Nasrallah no sólo prohibió los teléfonos móviles en las reuniones de los operativos de Hezbollah, sino que ordenó que los detalles de los movimientos y planes de Hezbollah nunca se comunicaran a través de los teléfonos móviles, dijeron tres funcionarios de inteligencia. Ordenó que los oficiales de Hezbollah llevaran localizadores en todo momento y que, en caso de guerra, se utilizaran para indicar a los combatientes a dónde dirigirse.
Durante el verano, aumentaron los envÃos de localizadores a LÃbano, llegando miles de ellos al paÃs y distribuyéndose entre los oficiales de Hezbollah y sus aliados, según dos funcionarios de inteligencia estadounidenses.Ese momento, al parecer, llegó esta semana.
En un discurso ante su gabinete de seguridad el domingo, el primer ministro Benjamin Netanyahu dijo que harÃa lo que fuera necesario para que los más de 70.000 israelÃes expulsados por los combates con Hezbollah pudieran regresar a sus hogares, según informaron El martes se dio la orden de activar los localizadores.Segundos después, el LÃbano era un caos.
En el valle libanés de la Bekaa, en el pueblo de Saraain, una niña, Fatima Abdullah, acababa de llegar a casa de su primer dÃa de cuarto curso cuando oyó que el busca de su padre empezaba a sonar, según contó su tÃa. Cogió el aparato para llevárselo y lo tenÃa en la mano cuando explotó, matándola. Fátima tenÃa 9 años.
En medio del humo acre, los dolientes, presas del pánico, salieron en estampida a las calles, buscando refugio en los vestÃbulos de los edificios cercanos. Muchos temÃan que su teléfono, o el teléfono de una persona que estaba a su lado entre la multitud, estuviera a punto de explotar.
Para los libaneses, la segunda oleada de explosiones fue la confirmación de la lección del dÃa anterior: ahora viven en un mundo en el que los dispositivos de comunicación más comunes pueden transformarse en instrumentos de muerte.