27 de octubre de 2022
Continúan detenidos en Qatar hinchas argentinos acusados de lavado de dinero
Marcelo Martínez, uno de los dos involucrados, es conocido en las redes sociales como "Primer Hincha" ya que estaba en Doha desde mayo y quería quedarse hasta el final de la Copa del Mundo.
Dos hinchas argentinos que se encontraban en Qatar a la espera de presenciar el Mundial fueron detenidos hace dos semanas acusados de lavado de dinero.
Marcelo Martínez, uno de los dos involucrados, es conocido en las redes sociales como "Primer Hincha" ya que estaba en Doha desde mayo y quería quedarse hasta el final de la Copa del Mundo.
Su familia, a través de la cuenta de Instagram donde publicaba información y videos de su vida cotidiana en la sede del Mundial, explicó la situación que atraviesa el autodenominado "Primer Hincha" del seleccionado argentino.
Martínez, abogado de 54 años, se instaló en Qatar el pasado 3 de mayo luego de haber pasado su luna de miel en Egipto.
El pasado 12 de octubre, Martínez fue detenido junto a otro ciudadano argentino llamado Ivo Aimar Chiesa.
Según la familia de Martínez, la Justicia local lo acusa de "lavado de dinero" y de estar vinculado a una banda de delincuentes locales que tenían una inmobiliaria falsa.
"Marcelo fue estafado", aseguró su familia en el comunicado publicado en la cuenta (@primer.hincha) de Instagram de Marcelo Martínez.
Ver esta publicación en Instagram
Una publicación compartida de Mar Celo (@primer.hincha)
La familia de Martínez indicó que el hincha argentino alquiló varios departamentos a través de dicha empresa para amigos que iban a viajar al Mundial.
La Justicia cree que esos pagos que recibió mediante una empresa de transferencia de dinero al exterior están vinculados a dicha banda delictiva.
"Marcelo es inocente de los cargos que se imputan. Él pagó los departamentos y tenía recibos de los pagos que hizo. Fue estafado", afirmó su familia, que también desmintió la versión de que su detención estaba vinculada a la reventa de entradas y al acopio de alcohol, algo prohibido por las leyes qataríes.
Tanto Marcelo como su familia están con asistencia de la Cancillería, tanto desde el Consulado argentino en Qatar como de la Embajada.
La principal preocupación de la familia de Martínez es que el proceso judicial en Qatar es "complejo" ya que se necesitan "abogados locales, traductores y asesores" de un país con un "sistema judicial totalmente desconocido".
Martínez pudo comunicarse con su mujer, Angie, que vivía en Doha con él, y también con su familia mediante una tarjeta de teléfono que le facilitó el Consulado.
A través de las redes y por los medios de comunicación, la familia de Martínez solicitó la ayuda para difundir el caso y para encontrar un abogado en Qatar que "maneje perfectamente el inglés" para asesorarlo legalmente en el proceso.
La investigación duraba ocho días y si bien ya se venció ese plazo, el tribunal se tomará otros 30.
COMPARTIR:
Notas Relacionadas
La mitad del país se percibe clase baja y casi 9 de cada 10 asegura que su salario no le gana a la inflación
El Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora de junio confirma que el malestar económico ya no es sólo una percepción difusa, sino un dato estructural con anclaje directo en el bolsillo: el 50,2% de los argentinos se autopercibe de clase baja, el 86,1% asegura que su salario no le está ganando a la inflación, y el 61% llega con sus ingresos, como máximo, hasta el día 20 del mes.La autopercepción de clase social confirma una sociedad que se ubica mayoritariamente en la base de la pirámide: el 50,2% se define como clase baja, contra apenas un 10,5% que se reconoce en la clase alta; el resto —cerca de cuatro de cada diez— se percibe de clase media. Esta fotografía no es un dato subjetivo aislado ni una simple etiqueta de autopercepción. A diferencia de otras mediciones donde la clase social es sólo una variable descriptiva, en este informe se convierte en la clave explicativa de todo lo demás: cuando se la cruza con la experiencia concreta del ingreso, la autopercepción se confirma número por número, y ahí es donde el diagnóstico deja de ser una sensación para volverse un patrón sistemático.
