OPINIÓN
2 de septiembre de 2026
LA VIDA.-
La vida a veces nos golpea sin avisar.
Nos cierra puertas, nos mueve el piso, nos deja preguntándonos "¿por qué a mí?".
Quedarse en ese "por qué" te paraliza, te llena de peso, te hace buscar culpables y respuestas que tal vez nunca lleguen.
Cuando cambias el "por qué" por el "para qué", todo cambia.
El "para qué" no niega el dolor. Lo mira de frente y le pregunta: ¿y ahora qué hago con esto?
El "para qué" te llama a la acción.
Te dice: esto que te dolió vino a enseñarte algo.
Esa puerta que se cerró vino a abrirte otra que ni veías.
Esa caída vino a mostrarte el camino que estabas evitando.
Ese golpe vino a despertarte.
Lo que pasa no es un castigo. Es un llamado.
Dejar de preguntar "por qué" y empezar a preguntar "para qué" es negarte a rendirte.
Es elegir levantarte, aprender, y caminar aunque no entiendas todo el mapa.
Es confiar en que detrás de cada golpe hay una lección, y detrás de cada lección hay una nueva versión de ti esperando nacer.
__________________________________
Por: Aldana Spinoza.-