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7 de agosto de 2026
La severa advertencia de un padre a un adolescente en Tunuyán, desata un debate sobre la violencia y la protección parental
En un video que se ha vuelto viral, un padre confronta a un adolescente que había estado acosando a su hijo, dándole una advertencia contundente y directa. Las imágenes rápidamente captaron la atención pública, y algunos medios sensacionalistas intentaron demonizar las acciones del padre, calificándolas de excesivas e injustificadas. Sin embargo, más allá de los titulares, se esconde una historia más profunda sobre una sociedad que lidia con la violencia, el respeto y la empatía, valores que parecen cada vez más escasos.
Por Ariel Alejandro Lareu Da Peña.
Nuestra sociedad actual está innegablemente plagada de violencia en muchas formas, especialmente entre los jóvenes. La falta de respeto y empatía alimenta provocaciones maliciosas que pueden escalar a actos aterradores de acoso. Los adolescentes, atrapados en este círculo vicioso, a menudo sufren en silencio, temerosos de hablar con sus maestros o padres. Lamentablemente, la presión psicológica no abordada ha llevado a algunos a finales trágicos, incluyendo el suicidio, una realidad que debería alarmarnos a todos.
Comprender la adolescencia es crucial para abordar este problema correctamente. Contrariamente a la idea errónea de que la adolescencia implica sufrimiento, en realidad proviene del verbo latino *adolescere*, que significa "crecer" o "desarrollarse". Los adolescentes son individuos en proceso de crecimiento, una etapa que idealmente debería estar marcada por experiencias sanas, felices e inclusivas, cualidades que parecen estar en peligro hoy en día.
El incidente con el padre inicialmente buscaba presentarlo como el antagonista, pero en las redes sociales la respuesta fue todo lo contrario. Muchos expresaron un fuerte apoyo a sus instintos protectores. Los padres a menudo se sienten impotentes al enfrentar el acoso escolar, y si bien la actitud del padre pudo haber sido dura, surgió de un profundo deseo de defender a su hijo, un sentimiento con el que se identifican innumerables familias.
En las escuelas secundarias de Mendoza, abordar el acoso escolar no se toma a la ligera. La Dirección General de Educación (DGE) aplica la Resolución 5679-DGE, que exige un protocolo integral contra el acoso escolar, que abarca la prevención, la intervención y las medidas posteriores a la intervención. Las escuelas deben incorporar planes de convivencia en sus Proyectos Educativos Institucionales, capacitar a personal específico para reconocer el acoso escolar y responder de inmediato ante cualquier incidente. Estas medidas incluyen documentar los sucesos, realizar entrevistas confidenciales y notificar a las familias sin confrontaciones directas. En casos graves, intervienen múltiples organismos educativos y legales para brindar apoyo adicional y exigir responsabilidades.
Sin embargo, como demuestra este caso, incluso un marco institucional sólido a veces no logra ofrecer un consuelo inmediato y efectivo a las familias afectadas. Es ahí donde suele intervenir la protección parental, a veces de maneras que la sociedad puede debatir, pero que en última instancia comprende.
El acoso escolar no es un problema nuevo, pero su visibilidad ha aumentado, lo que exige soluciones urgentes. Es un peligroso cáncer social que, de no controlarse, corre el riesgo de devastar la vida de los jóvenes y las comunidades. Los padres desempeñan un papel fundamental en la protección de sus hijos frente a esta amenaza, velando por su bienestar y seguridad. Si bien los sistemas educativos y las escuelas trabajan para crear entornos más seguros, la responsabilidad colectiva de las familias y la sociedad sigue siendo primordial: fomentar la empatía, el respeto y el diálogo abierto para que nuestros adolescentes puedan crecer en paz y seguridad.