2 de octubre de 2022
Juan Pablo Mateos y Maira Alfonso se clasificaron para las finales de skateboard
Juan Pablo Mateos, representante del skateboarding masculino, fue el primer deportista argentino en competir en los 12mos. Juegos Sudamericanos (ODESUR) que empezaron este sábado en la ciudad de Asunción, capital del Paraguay.
El joven oriundo de la ciudad de Avellaneda se presentó en el Skatepark del Parque Olímpico de la capital paraguaya y registró una producción de 259,32 puntos.
De este modo, Mateos se ubicó en el séptimo puesto y se aseguró una plaza en la final de mañana. En cambio, el también argentino Mauro Iglesias, segundo en el clasificatorio realizado en Roma en julio pasado camino a los Juegos Olímpicos París 2024, no pudo concluir la ronda y quedó descalificado.
El peruano Angelo Caro Narváez obtuvo el primer lugar, con 301, 32 unidades; escoltado por el brasileño Joao Alves Miranda (290, 98) y el colombiano Jhan Carlos González Ortiz (288,99).
Entre las damas, la porteña Maira Erika Alfonso (21 años) también logró el pasaje a la final de mañana, tras conseguir el séptimo lugar, con una marca de 63,32.
En cambio quedó al margen Ailín Arzúa, oriunda de Vicente López, que registró un acumulado de 54,99 y terminó décima entre las doce competidoras que iniciaron.
La brasileña Gabriela Mazetto resultó la mejor clasificada, con una puntuación de 141,33.
COMPARTIR:
Notas Relacionadas
La mitad del país se percibe clase baja y casi 9 de cada 10 asegura que su salario no le gana a la inflación
El Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora de junio confirma que el malestar económico ya no es sólo una percepción difusa, sino un dato estructural con anclaje directo en el bolsillo: el 50,2% de los argentinos se autopercibe de clase baja, el 86,1% asegura que su salario no le está ganando a la inflación, y el 61% llega con sus ingresos, como máximo, hasta el día 20 del mes.La autopercepción de clase social confirma una sociedad que se ubica mayoritariamente en la base de la pirámide: el 50,2% se define como clase baja, contra apenas un 10,5% que se reconoce en la clase alta; el resto —cerca de cuatro de cada diez— se percibe de clase media. Esta fotografía no es un dato subjetivo aislado ni una simple etiqueta de autopercepción. A diferencia de otras mediciones donde la clase social es sólo una variable descriptiva, en este informe se convierte en la clave explicativa de todo lo demás: cuando se la cruza con la experiencia concreta del ingreso, la autopercepción se confirma número por número, y ahí es donde el diagnóstico deja de ser una sensación para volverse un patrón sistemático.

