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4 de marzo de 2026

Ley de Flagrancia en Mendoza innovación necesaria

Entrevistamos en forma exclusiva al Dr. Alejandro Gullé, Procurador General de Mendoza, destaca, el respaldo a la recién propuesta Ley de Flagrancia, considerada una reforma fundamental destinada a mejorar la eficiencia del sistema de justicia penal dentro de la provincia. Según el Dr. Gullé, esta legislación sirve como una herramienta importante para agilizar los procesos judiciales en casos de delitos flagrantes, instancias en las que el autor es aprehendido durante o inmediatamente después de cometer un delito.
Por Ariel Alejandro Lareu Da Peña

El Dr. Gullé afirma que una de las ventajas más convincentes de la Ley de Flagrancia radica en su capacidad para agilizar los procedimientos legales. La ley establece que cuando un delito es presenciado o ocurre a la vista de todos, la evidencia disponible suele ser sencilla y contundente. Esto evita la necesidad de esfuerzos de investigación prolongados, lo que facilita un proceso de adjudicación más rápido. Proyecta que, con la implementación de este marco legislativo y el establecimiento de una Unidad Fiscal especializada en Flagrancia, los casos deberían resolverse idealmente en un mes, en marcado contraste con las duraciones significativamente mayores típicas de los procedimientos penales tradicionales.

Además de mejorar la eficiencia judicial, el Dr. Gullé enfatiza las consecuencias positivas para la seguridad pública. Argumenta que la Ley de Flagrancia permite respuestas más rápidas y efectivas de las autoridades judiciales y policiales al abordar actividades delictivas. Este mecanismo de respuesta rápida no solo facilita la resolución de casos, sino que también puede actuar como elemento disuasorio, reduciendo potencialmente la tasa de criminalidad en Mendoza. La perspectiva de una acción judicial inmediata puede disuadir a las personas de participar en actividades ilícitas, contribuyendo a un entorno general más seguro para los ciudadanos.

Sin embargo, el Dr. Gullé también aborda las preocupaciones sobre la preservación del derecho al debido proceso de los acusados ​​bajo este sistema acelerado. Subraya que, si bien la Ley de Flagrancia busca agilizar los procedimientos judiciales, esto no implica menoscabo de los derechos fundamentales. El Procurador General asegura que se mantienen todas las garantías consagradas en la Constitución Nacional y los marcos legales vigentes. Las personas acusadas conservarán su derecho a la defensa y al acceso a un juicio justo, garantizando que se respete la integridad del proceso judicial incluso en medio de plazos acelerados.

Según el Dr. Gullé, la implementación exitosa de la Ley de Flagrancia depende de la preparación y capacitación adecuadas de quienes participan en el sistema judicial. Enfatiza la necesidad de que las autoridades judiciales, policiales y otras autoridades relevantes reciban la capacitación adecuada para aplicar eficazmente este nuevo marco legal. Además, el establecimiento de los mecanismos necesarios para garantizar el cumplimiento de la ley es crucial para lograr los resultados previstos. El riguroso cumplimiento de las normas procesales será esencial para fomentar la confianza pública en el sistema judicial y demostrar la efectividad de la ley a lo largo del tiempo.

El comentario del Dr. Gullé ofrece un panorama completo de los cambios previstos en el manejo de delitos flagrantes bajo esta nueva ley, en particular en lo que respecta a la reducción de los tiempos procesales. Indica que la introducción de requisitos mínimos de prueba, junto con plazos más cortos claramente definidos para la resolución de los casos, tiene como objetivo eliminar los obstáculos comunes que históricamente han retrasado el proceso judicial. Además, al promover la transparencia oral y la inmediatez en los procedimientos, la ley fomenta un enfoque más dinámico de la justicia penal.

En conclusión, la Ley de Flagrancia representa una oportunidad para que Mendoza modernice su enfoque sobre los delitos cometidos en el acto, prometiendo no solo respuestas judiciales más rápidas, sino también mayor seguridad para sus habitantes. Si bien las ventajas potenciales son sustanciales, la verdadera prueba de fuego de esta legislación surgirá de su implementación y del compromiso colectivo de todos los actores involucrados en el sistema judicial. A medida que la provincia emprende este proceso transformador, el diálogo y la revisión continuos serán vitales para garantizar que los principios de justicia se respeten y promuevan.

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