Lunes 23 de Marzo de 2026

Hoy es Lunes 23 de Marzo de 2026 y son las 14:02 - Hola

OPINIÓN

18 de julio de 2025

DEL DICHO AL HECHO: ¿PORQUE LAS CAMISAS DE HOMBRES Y MUJERES SE ABOTONAN DE MANERA DIFERENTE?

La razón por la que las camisas de hombres y mujeres se abotonan en lados opuestos se remonta a siglos atrás y tiene raíces en la historia y la tradición, no en la practicidad para zurdos o diestros. La explicación más común se relaciona con el hecho de que, históricamente, las mujeres de clase alta eran vestidas por sus sirvientas, y estas sirvientas, siendo diestras, encontraban más fácil abrochar los botones si estaban en el lado izquierdo de la prenda. Mientras tanto, los hombres solían vestirse solos, y la disposición de los botones en el lado derecho les resultaba más conveniente.

GUSTAVO DÍAZ BANDRES es periodista, se define a sí mismo como un hombre con amplia versatilidad y capacidad para enfrentar desafíos con determinación y eficacia. “Estoy comprometido y apasionado por la comunicación” siempre dice, además, tengo capacidad para influir y motivar a otros, valentía y capacidad para trabajar bajo presión. Orientado a resultados y estratégico, respaldado por una sólida formación académica y una constante búsqueda de aprendizaje y mejora.

Desde este espacio ahora comparte sus intereses con nosotros en formato innovador.

COMPARTIR:

Notas Relacionadas

OPINIÓN
LA VIDA.-

LA VIDA.-

A los 13 años, después de meterse en demasiadas peleas callejeras, Bruce estaba perdiendo el control de su vida.
Su autoestima era frágil.
No era el Bruce Lee indestructible de las películas.
Era un adolescente inseguro, impulsivo, y lleno de dudas.
OPINIÓN
LA VIDA.-

LA VIDA.-

Vivimos tan pendientes de todo lo de fuera que, sin darnos cuenta, nos vamos dejando para después. Corremos, cumplimos, resistimos… pero olvidamos escucharnos. Y llega un momento en el que el ruido pesa más que la paz.
OPINIÓN
LA VIDA.-

LA VIDA.-

ESTOICISMO vs. DEPRESIÓN
La depresión no es una debilidad de carácter, es una batalla química y mental. Pero hace 2.000 años, un esclavo llamado Epicteto descubrió que, aunque no podamos controlar las nubes, siempre podemos decidir cómo mirar al cielo.