Sábado 14 de Febrero de 2026

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17 de octubre de 2024

Fui, vi y escribí: Cien veces gracias

Más Beatles, una vegetariana Nobel, nuevos caballos y las ideas de siempre en este artículo que reproduce el newsletter de Cultura: lecturas, cine, teatro, arte, música e historias que despiertan entusiasmo y, por qué no, fascinación o perplejidad

>Hola, ah�.

Este que est�s leyendo es el env�o n�mero 100 de Es por eso que, antes de arrancar con un correo con temas de coyuntura pero tambi�n de m�s largo plazo, hoy quiero darte las gracias por acompa�arme, por leer semana a semana estas botellas al mar que son mis textos pero tambi�n por el modo en que desde un comienzo me hiciste saber que estabas ah�. Son tus correos y tus mensajes en las redes el espejo necesario y estimulante que me permite seguir pensando y escribiendo esta forma amistosa de la correspondencia.

Por todo eso, cien veces gracias.

Beatles hasta el fin

Muchos me contaron con emoci�n y en detalle con qui�n fueron a ver y escuchar el concierto de McCartney en River. Otros -estoy segura- lloraron mientras me escrib�an que por primera vez hab�an ido a ver a Paul sin la compa��a de los conciertos anteriores y de toda la vida, mientras algunos lectores -varios muy j�venes- se propusieron contarme c�mo hab�a nacido su amor por los Beatles y por McCartney. Leer cada uno de esos mensajes fue como sentirme parte de un abrazo colectivo, un contacto muy cercano a trav�s de la letra, una forma de comuni�n cada vez m�s inusual en un mundo que es pura virtualidad.

La actuaci�n en vivo en el primer concierto del Washington DC Coliseum y las tres apariciones que hicieron en el show televisivo de Ed Sullivan tambi�n fueron recuperadas y procesadas con nuevas tecnolog�as para el documental.

La primera presentaci�n en el programa de Sullivan ocurri� el 9 de febrero de 1964, dos d�as despu�s de que los fab four llegaran al Aeropuerto John F. Kennedy -donde los esperaban unas cuatro mil personas y doscientos periodistas-, y fue seguida por 73 millones de espectadores, algo as� como el 40% de los habitantes de ese pa�s por entonces. Dos semanas antes de su arribo se hab�a lanzado en Estados Unidos con mucho �xito el simple ?I Wanna Hold your Hand?. Los Beatles regresaron a ese pa�s en agosto de ese mismo a�o y en febrero del a�o siguiente.

Leo en el anuncio que a la m�sica y las im�genes que componen Beatles 64 se suman nuevas entrevistas que les hicieron para el documental a Paul McCartney y Ringo Starr, y tambi�n a fans -tal vez, entre ellas, algunas de las chicas que los recib�an a los gritos en el aeropuerto o en los estadios- y cuyas vidas, dicen las agencias, ?fueron transformadas por la m�sica? de los brit�nicos.

Como mi vida y como la tuya.

Una vegetariana diferente

Despu�s de leer esa novela perturbadora, sum� una rese�a a una nota acerca de diferentes libros que tratan sobre los v�nculos familiares. Como no cambi� mi manera de ver el libro ni el modo de narrar de la escritora, reproduzco con liger�smas variantes mi comentario de entonces:

Su marido -y junto a �l, los lectores- asiste con perplejidad a la transformaci�n de su joven esposa, que una noche se levanta y comienza a tirar los alimentos que hay en su heladera. Yeonghye ya no soporta la carne, todo lo vinculado a ella le parece ?espeluznante, sucio, terrible y cruel?. Lo que comienza como un cambio de dieta o de conducta ir� convirti�ndose en un viaje hacia la mayor oscuridad y todas las microviolencias que pasaron por la vida de la mujer ir�n aflorando de manera brutal. Tragedia moderna que alberga todas las crueldades, Yeonghye quiere desaparecer o, mejor, busca dejar de ser humana y convertirse en un �rbol.

La novela de Han Kang, escrita en 2007, ahora est� publicada por Penguin pero fue traducida por primera vez al espa�ol en Argentina por la editorial Bajo la luna en 2012 y reci�n en 2015 tuvo su traducci�n al ingl�s, un trabajo que recibi� el prestigioso premio Man Booker al a�o siguiente. En 2017 el sello independiente espa�ol Rata public� el libro y lo hizo utilizando la misma traducci�n argentina de Sun-Me Yoon (quien adem�s fue la persona que le acerc� la propuesta a Bajo la Luna).

Pero adem�s de ser una historia atrapante en su excentricidad y dramatismo, La vegetariana es adem�s muy atractiva en su construcci�n. Dividida en tres partes con puntos de vista diferentes y que podr�an, incluso, leerse por separado, la cuesti�n familiar aparece como dominante en la dram�tica situaci�n de Yeonghye. La historia con su marido, la violencia de su padre y el v�nculo perverso con su cu�ado artista son centrales pero es la relaci�n con su hermana mayor, In-hye, lo que termina siendo sustancial. Ese v�nculo, ese cuidado amoroso de una hermana por encima de cualquier situaci�n accidental, revitaliza el concepto de ?sororidad?.

La vegetariana es una novela distinta, por momentos extra�a, siempre dolorosa. Habla de una cultura diferente pero de una sensibilidad humana id�ntica. Es una lectura cruda, poderosa e inolvidable.

Caballos, de nuevo

Pues bien, afortunadamente lo le� esta semana.

Se trata de un libro breve, que cuenta la historia de Sonia, una entrenadora de caballos ya retirada, de poco m�s de 60 a�os y nacida en Iowa, al igual que la autora del libro. Scanlan lleg� a esa historia a trav�s de algunas entrevistas con Sonia -fue la madre de la escritora quien las present�- y lo que deslumbra en su libro es el trabajo de montaje literario, la reconstrucci�n de una voz, el sonido de una vida que se cuenta como historia oral en suspiros.

Son doce cap�tulos compuestos por fragmentos (suspiros) breves, algunos brev�simos y un ep�logo. Los t�tulos parecen versos escapados de algunos poemas, al estilo Lydia Davis (quien, dicho sea de paso, hizo un gran elogio de este libro, publicado en la Argentina por Fiordo). Lo que hay en Yo s� lo que s� es pura belleza comprimida en la que caben el dolor, el amor, el desamparo, la crueldad y la violencia en la vida de una mujer que naci� con una malformaci�n, que siente que fue criada por uno de sus caballos y que vivi� siempre cerca de sus animales favoritos en studs, hip�dromos y carreras.

En una entrevista con el diario El Pa�s, Kathryn Scanlan cont� que los textos, escritos en primera persona, ?son bloques sueltos con sus palabras, vi�etas que arm� moviendo la informaci�n, las palabras de Sonia. Cuando tuve todos los textos los imprim� y coloqu� en el suelo para buscar la afinidad entre ellos y ordenarlos?.

Sobre Rowdy, su caballo: ?Siempre me miraba, y yo siempre le devolv�a la mirada. Si tus padres se llevan mal, si discuten, si hay una situaci�n de maltrato, tienes a tu caballo. Cuando las cosas andaban mal, yo me iba con el caballo y el caballo siempre mejoraba todo. Por eso siempre digo que fue mi caballo el que me cri�?.

?Siempre hay caballos enigm�ticos. (...) Los mejores entrenadores trabajan con lo que quiere hacer el caballo?.

?Pasas horas y horas con un caballo: te enamoras de �l. Los caballos dejan el coraz�n en la pista por ti. Te das cuenta cuando est�n doloridos?.

?Las leyes se relajan cuando uno transporta millones de d�lares en carne de caballo?.

La vida de Sonia resulta apasionante para el lector por el modo en que Scanlan eligi� disponer narrativamente de los materiales, la estrategia literaria elegida para llevar esa vida al formato libro. Es decir, la manera en que eligi� contar como algo extraordinario una vida que de otro modo hubiera seguido en sordina, como la enorme mayor�a de las vidas humanas.

C�mo frenar la deshumanizaci�n

Leo las noticias, las columnas de opini�n; advierto la perplejidad del resto del mundo ante las guerras que cuestan vidas y calidad de vida. Advierto tambi�n el costo en t�rminos de imagen en la opini�n p�blica que estas guerras desatan no solo para Israel sino para los jud�os de todo el mundo, algo que sucede por ignorancia, por ceguera y tambi�n por antisemitismo.

Entre todo lo que estuve leyendo, destaco una entrevista de la BBC a un fil�sofo jud�o estadounidense, David Livingstone Smith, profesor de la Universidad de Nueva Inglaterra y autor de varios libros, entre ellos Less than Human y Making Monsters. El t�tulo de la nota me llam� la atenci�n: ?Cuando tratas con ?monstruos?, no hay piedad ni reglas: la tarea es destruirlos. Me temo que esto es lo que vemos en la ret�rica exterminacionista en Medio Oriente?. Y ah� me sumerg�.

Desde pa�ses como Argentina, podr�amos pensar tambi�n que esa idea de deshumanizar y convertir a los otros en monstruos o en especies diferentes a las que hay que eliminar no nos es ajena.

Dice Livingstone:

Los insectos pueden ser exterminados, pisados, aplastados. Nadie siente mucha compasi�n por un gusano. As� que, si se consigue inculcar en la mente de la poblaci�n que esos otros son infrahumanos, se pueden permitir terribles actos de violencia.

Exterminar a un monstruo resulta as� mucho menos costoso en materia de valores y hasta necesario en t�rminos de supervivencia, si se lo compara con matar a un humano. Asistimos a una era de la deshumanizaci�n de la que todos formamos parte. Cada vez nos resistimos menos a esa idea que integra el cat�logo de la nueva conducta siglo XXI y que es alentada por algoritmos pero tambi�n por seres humanos que solo entienden la l�gica de ?son ellos o somos nosotros?.

?Nunca como ahora tuvimos como humanidad m�s acceso a la informaci�n ni m�s posibilidades y plataformas para debatir sobre todos los temas. Sin embargo, lo que deber�a habernos enriquecido en materia de pensamiento se congel� en la estrechez del binarismo. Estamos ac� o estamos all�, no hay matices. Todos pensamos que la raz�n est� de nuestro lado y a nadie le importa -ni le parece necesario- profundizar en el intercambio de ideas.

Reproduzco por �ltimo un fragmento muy revelador de la respuesta que le da Livingstone al periodista Gerardo Lissardy cuando le consulta qu� se puede hacer para detener y revertir este proceso de deshumanizaci�n.

Y es muy importante que la gente sea educada en los actos de atrocidad que su propio grupo ha cometido hist�ricamente, porque eso introduce una medida de humildad. Ense�a a la gente: ?Dios m�o, somos capaces de hacer estas cosas; no son s�lo los otros, somos nosotros. As� que tenemos que tener cuidado?.

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Te recuerdo mi mail por si te dan ganas de mandarme un mensaje: es Hasta la pr�xima.

** Para leer los ?Fui, vi y escrib�? anteriores, clicke�

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