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24 de septiembre de 2024

Las buenas noticias son píldoras de felicidad: este es su poder sobre tu salud mental.

Exponerse a buenas noticias no solo tiene efectos positivos sobre nuestra salud mental, sino que también nos ayuda a aliviar los efectos negativos de las malas noticias.

Te sientas en el sillón, tomas el móvil y abres las redes sociales. Poco a poco empiezan a aparecer las noticias del día que publican los perfiles de los diferentes medios a los que sigues.

Después de un rato, terminas tu revisión diaria, pero con una sensación: el mundo es un poco peor que cuando te habías levantado, al menos para tu percepción, pues lo único que has visto son noticias alejadas de toda esperanza. Pero, ¿es esa la realidad o es que solo te han contado una parte de la historia?

Las buenas noticias no son comunes en los medios de comunicación, pero ¿por qué es así cuando en realidad ayudan a mejorar el estado de ánimo, nos hacen sentir más empoderados y cambia nuestra mentalidad a largo plazo. La respuesta es que las malas noticias tienen una tasa de clics un 60% mayor que las positivas.

Pero, ¿por qué consumimos malas noticias cuando no nos hacen sentir bien? ¿Somos adictos a las malas noticias y los medios se aprovechan de esa debilidad de nuestra mente? En este artículo intentamos descifrar todas estas preguntas y te contamos más beneficios de leer buenas noticias.

El vicio del doomscrolling

Siete de cada diez estadounidenses afirman sentirse fatigados por estar expuestos a tantas noticias negativas. Y eso no es todo, el 56% dice que los medios de comunicación son una gran fuente de estrés en sus vidas. Pero, ¿por qué si leer malas noticias nos producen tantos efectos negativos, seguimos consumiéndolas sin cesar? La respuesta a esto se encuentra en un concepto: el doomscrolling.

El doomscrolling hace referencia al acto o vicio de pasar horas y horas deslizando la pantalla de nuestro móvil mientras consumimos contenido y, generalmente, se utiliza en aquellos contextos en los que el usuario pasa el tiempo leyendo noticias negativas.

Es un término que cobró mucha popularidad en la pandemia de coronavirus, cuando se vinculó la depresión y la ansiedad con el consumo de noticias relacionadas con la covid-19 y un mayor tiempo dedicado al móvil.

Según Pamela Rutledge, directora del Centro de Investigación de Psicología de Medios de California, el doomscrolling «realmente solo describe la necesidad compulsiva de tratar de obtener respuestas cuando tenemos miedo. Estamos diseñados biológicamente para atender a eso y desafortunadamente el periodismo hasta cierto grado contribuye a esa tendencia».

“No recomiendo ignorar lo que sucede a nuestro alrededor, pero sí limitar el consumo de malas noticias y exponerse a contenido alentador”, Dr. Tal Ben-Shahar, profesor de psicología de Harvard.

Leer buenas noticias depende de ti

Según un estudio de la revista científica PLOS ONE, las personas que vieron buenas noticias sobre la bondad del ser humano después de leer noticias de desgracias, sintieron menos emociones negativas y mantuvieron más la esperanza en la humanidad en comparación con las personas que estuvieron expuestas únicamente a malas noticias. Los resultados del estudio, además, sugirieron que las buenas noticias pueden ser un amortiguador emocional contra las malas noticias.

Según Jodie Jackson, Máster en Psicología Positiva, “lo que se necesita es equilibrio”. Y ahí es donde entran en juego las buenas noticias.

Otro aspecto interesante de este estudio es que exponerse a noticias sobre actos amables, no solo divertidos, es especialmente efectivo para afianzar creencias positivas sobre la bondad humana.

Pero que las buenas noticias se conviertan en algo más común no solo está en manos de los periodistas, sino también de los consumidores. Según todos estos datos, parece que lo ideal es que exista un equilibrio entre ambos mundos para que tengamos una visión de la realidad lo más objetiva posible y mantengamos una mente sana.

 

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