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14 de septiembre de 2024

Por qué los ataques al periodismo representan una amenaza para las democracias

Cada vez más, líderes políticos confrontan contra la prensa para polarizar, crear un enemigo y ganar adeptos, una práctica que atenta contra la calidad institucional de los países

>La Declaraci�n de Derechos de Virginia -redactada en junio de 1776- fue el documento que dar�a institucionalidad a la Independencia norteamericana y el antecedente m�s pr�ximo que insuflar�a vida a la Constituci�n de los Estados Unidos.

Ese concepto trascendental ser�a luego inclu�do primero entre las diez enmiendas de la Constituci�n norteamericana en 1791. Estos derechos eran innegociables para los Padres Fundadores y as� lo sellaron en la Carta Magna, inspiradora de otras a lo largo del continente: ?El Congreso no aprobar� ninguna ley (...) que coarte la libertad de expresi�n o de prensa?.

Durante sus primeros a�os al frente del Poder Ejecutivo, Hugo Ch�vez fue implacable con los medios de Venezuela. Acos�, acorral� y compr� televisoras, radios y diarios. Cre� Telesur, un meg�fono propagand�stico que expandi� a toda Am�rica Latina regando de contratos a otros voceros trasnacionales del continente. A�n hoy festejan a la dictadura sin ruborizarse.

La prensa libre es, para el populismo y las autocracias, una de las mayores amenazas, sin importar su inclinaci�n pol�tica. Lo explic� Martin Baron, ex editor general de The Washington Post, en una entrevista con la revista cultural espa�ola The Post, bajo su comandancia, ha enfrentado con excelentes investigaciones nada menos que al ex presidente norteamericano Donald Trump, para quien los periodistas y la prensa en general son ?enemigos del pueblo?. Nada m�s alejado de la concepci�n de los Padres Fundadores.

Baron tambi�n dijo que era una caracter�stica t�pica de ?aut�cratas? el acoso a los medios. El t�rmino elegido por el renombrado periodista suele reservarse para personajes tales como Vladimir Putin en Rusia, Xi Jinping en China, Viktor Orban en Hungr�a o Recep Erdogan en Turqu�a. Son jefes de estado que aplican manu militari sobre las instituciones y mantienen a la prensa bajo la severidad de sus l�tigos.

Quiz�s el ejemplo m�s brutal de los cuatro se haya vivido en Rusia, donde el Kremlin envenen�, detuvo, conden� y encerr� hasta la muerte a Aleksei Navalny, uno de los m�s destacados opositores del pa�s. Navalny era, por sobre todas las cosas, un divulgador de los secretos del estado ruso. A partir de sus denuncias en blogs y fundaciones, destap� una monumental estructura de corrupci�n en lo m�s alto del poder. Su popularidad creci� hasta convertirse en una amenaza para Putin y fue descartado.

Gustavo Petro, presidente de Colombia, tambi�n tiene una obsesi�n contra el periodismo. Dedica decenas de trinos -como se llama en el pa�s a los mensajes por X- a cuestionar a la prensa que lo incomoda. Los encasilla como ?de extrema derecha?. Este jueves fue m�s all�: llam� ?mujeres de la mafia? a las periodistas que ejercen la profesi�n por cr�ticas a una de sus funcionarias.

Nayib Bukele, en otro espacio pol�tico, tambi�n se dedica a confrontar con los medios. La alarma la hicieron sonar en las �ltimas horas la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y el Comit� para la Protecci�n de Periodistas (CPJ, por sus siglas en ingl�s). Ambas instituciones alertaron sobre el ?agravamiento? de la libertad de prensa en El Salvador: ?El Gobierno restringe severamente el acceso a la informaci�n p�blica y ha debilitado el instituto gubernamental encargado de garantizar ese derecho ciudadano?.

En la Argentina, el presidente Javier Milei tambi�n eligi� a periodistas y medios de comunicaci�n como fuente de escarnio. Insulta indiscriminadamente a unos y otros bajo el concepto de ?ensobrados? para referirse a supuestos pagos irregulares que reciben todos los empleados de medios. Tambi�n los hace responsables de la perpetuidad de ?la casta pol�tica? a la que dice combatir, y tiene a disposici�n un ej�rcito de trolls que acosan y salen al cruce de cualquier informaci�n inc�moda en las redes sociales.

El kirchnerismo -que gobern� el pa�s 16 de los �ltimos 24 a�os- tambi�n entren� sus m�sculos para barrer con la independencia period�stica. Bajo su mandato se cometieron todo tipo de ataques contra la prensa: desde compra compulsiva de medios, pasando por ?juicios populares? contra reporteros hasta el bullying permanente en medios oficiales al mejor estilo Telesur.

Desde siempre, la pol�tica ha renegado de las investigaciones period�sticas. Fueron -y son- su principal factor de incomodidad. Es por eso que muchos de los populismos que consiguen el poder bajo consignas polarizantes deben colocar a la prensa del lado del frente, como un enemigo, como parte del problema que se pretende resolver.

Ante este desaf�o, los periodistas -y quienes conformamos los medios- tenemos una doble responsabilidad: no caer en la polarizaci�n que proponen los populismos y continuar informando con mayor calidad y precisi�n. En definitiva, haciendo m�s periodismo. Por lo menos, hasta que un ?gobierno desp�tico? lo impida. Y esa historia tambi�n se contar�.

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