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7 de septiembre de 2024

A 45 años del título Juvenil en Japón: madrugadas de fútbol con la magia de Maradona y los goles de Ramón Díaz

El recuerdo de aquel inolvidable campeonato en las voces de varios protagonistas. El rol de César Luis Menotti y el uso que la dictadura hizo de la gloria deportiva

>Existen duplas que se forman de manera aleatoria, casi sin querer. Surgen y fluyen para dar vida a esos binomios que cruzan las fronteras para hacerse �nicos. Aqu� vamos a hablar de dos. Uno de ellos, el que conformaron Diego Maradona y Ram�n D�az, que se entend�an de memoria dentro de la cancha. El otro, el de las madrugadas con el despertador, en el polo opuesto, jam�s afiliados a los buenos momentos, pero que, gracias a esos dos futbolistas, habilidosos, goleadores y maravillosamente rodeados por un grupo inolvidable, hac�an que el sonido del reloj en medio de la noche, fuese una bendici�n. Nos levant�bamos e �bamos en busca del televisor, para ver a un equipo grandioso, que hace 45 a�os, nos llen� de placer en el Mundial Juvenil de Jap�n, cumpliendo el siempre �rido mandato de las tres G: ganar, golear y gustar.

?Cuando llegamos a Jap�n sab�amos que no pod�amos perder?, cont� Maradona. ?Yo me hab�a propuesto una revancha por lo del Mundial ?78 y all� la cumpl�. Aquel fue, lejos, el mejor equipo que integr� en mi carrera. �Nunca me divert� tanto adentro de una cancha! En aquel momento la defin� como la alegr�a m�s grande de mi vida y, la verdad, sacando a mis hijas, hablando solo de mi carrera, me cuesta encontrar otra parecida. �Qu� lindo jug�bamos! Y nos segu�an todos. Durante dos semanas hicimos levantar al pa�s a las cuatro de la ma�ana?, rememor� Diego en su biograf�a.

Las sentidas palabras del Diez dan una muestra m�s de lo que signific� ese equipo, pleno de virtudes, bajo la conducci�n de C�sar Luis Menotti, apenas un a�o m�s tarde de la gloria m�xima alcanzada frente a Holanda en la cancha de River. Por esas casualidades, que a veces se empe�an en producir los almanaques, la historia comenz� justo un a�o antes de la consagraci�n. Ocurri� el jueves 7 de septiembre de 1978, cuando un grupo de chicos fue citado en el viejo gas�metro de avenida La Plata, seleccionados por el ojo sabio de Ernesto Duchini, un especialista en la detecci�n de j�venes valores.

Juan Sim�n form� parte de aquella tarde fundacional y as� lo record� en di�logo con Infobae: ?Hab�an pasado menos de tres meses del Mundial ?78 y all� se dio el primer encuentro con el Flaco Menotti. Para nosotros era una emoci�n incre�ble, no solo por la convocatoria, sino por estar frente al t�cnico que era campe�n del mundo. Cuando comenz� a hablar, era como escuchar la voz de Dios, por su sabidur�a y lo que significaba para el futbolero. No hay que olvidar que C�sar fue el gran refundador del f�tbol argentino, con todo lo que construy� desde que asumi�, a partir de los que hab�a ocurrido en Alemania ?74. �ramos todos pibes, que est�bamos viviendo un sue�o y embobados con sus palabras?.

En la misma direcci�n fueron los recuerdos de Hugo Alves, quien ya hab�a disputado algunos partidos en la primera de Boca Juniors: ?La selecci�n la arm� Ernesto Duchini, que era un maestro y conoc�a mucho de divisiones inferiores y luego se sum� el Flaco Menotti. Cuando lo conoc�, me dej� impactado por su sabidur�a. En pocas palabras te hac�a entender todo f�cil y era como que te abr�a el cerebro (risas). Mi puesto era el de marcador central y un d�a C�sar me dijo: ?Usted anda muy bien en esa posici�n, pero all� tengo a Juan Sim�n y Rub�n Rossi. Me gustar�a ponerlo de lateral izquierdo, ya que creo que puede hacer tambi�n esa funci�n?. Por supuesto le dije que s�, mientras sea del 1 a 11, est� bien (risas). Desde ese momento, fui polifuncional, actuando en cualquier sector de la defensa y hasta en la mitad de la cancha?.

El juvenil comenz� a disputar algunos amistosos, donde ir�a demostrando que no era un cuadro m�s. Se med�a contra equipos de Primera Divisi�n, a los que no solo enfrentaba sin complejos, sino que les ganaba y hasta goleaba. Con esa preparaci�n, lleg� el turno del dur�simo sudamericano de Montevideo, jugado en enero del ?79, como lo evoc� Hugo Alves: ?Fuimos al torneo en Uruguay, que clasificaba al Mundial Juvenil de Jap�n y en la �ltima fecha del cuadrangular final deb�amos ganarle a Brasil. En el segundo tiempo nos dieron un penal y lo fui a patear con 70.000 uruguayos silbando, porque no quer�an que ganara Argentina. Era tan impresionante lo que se viv�a, que no escuch� el silbato del �rbitro. Tuve la suerte de convertirlo y conseguir la clasificaci�n?.

El domingo 26 de agosto fue el momento del debut, en la lejana ciudad de Omiya y a las 7:20 de nuestro pa�s. Eran tiempos donde no exist�a la televisi�n por cable y los cuatro canales reci�n iniciaban sus emisiones a media ma�ana. Pero all� hubo una excepci�n y ATC transmiti� en directo, con Mauro Viale y Enrique Macaya M�rquez como enviados, en una verdadera proeza para la �poca, a nivel comunicaciones. Argentina fue una aplanadora que super� a Indonesia por 5-0, con todos los goles convertidos en el primer tiempo: tres de Ram�n D�az y dos de Maradona.

Otro de los enviados especiales para ese torneo fue Juan Carlos Morales, excelente relator, que trabajaba en radio Rivadavia, la emisora l�der, en el equipo de Jos� Mar�a Mu�oz. Para �l fue una experiencia inolvidable: ?Me enter� pocas semanas antes que iba a tener que hacer la traves�a hacia Jap�n, sin demasiada preparaci�n. Llegu� unos d�as antes que se inicie el torneo junto a Tito Junco, que iba a ser el comentarista y de a poco nos fuimos juntando los pocos enviados argentinos. Era toda una historia muy particular, porque el enlace se hac�a por l�nea telef�nica v�a Espa�a y de all� a nuestro pa�s. En el partido contra Polonia, por ejemplo, hasta los 20 minutos, solo lleg�bamos hasta Madrid y no entraba en Buenos Aires. No ten�amos buen retorno, por supuesto. Si la l�nea se quedaba en alg�n lado, chau, no iba m�s (risas). La atenci�n que nos brindaron los japoneses fue fant�stica, eran de avanzada. Tras ese inconveniente, les fuimos a reclamar y se quer�an morir. Nos ped�an disculpas de todos los modos posibles?.

Otro domingo y otro madrug�n, como la semana anterior, para poder ver los cuartos de final, de un equipo que ilusionaba cada vez m�s. El rival era Argelia, que hab�a tenido una buena fase de grupos. Pero Argentina volvi� a demostrar sus virtudes, sobre todo el poder�o de ataque, para sellar otro 5-0 concluyente, con tres conquistas de Ram�n D�az, una de Maradona y la restante de Calder�n. El martes 4 esperaba Uruguay en la semifinal, en la que, para muchos, podr�a ser una final anticipada. El primer tiempo fue parejo y con jugadas al l�mite de ambos lados. Al comenzar el complemento, una mala salida del fondo Celeste fue aprovechada por Escudero, que eludi� a un defensor y asisti� a Ram�n D�az, quien definici�n con frialdad y certeza. Un rato m�s tarde, Maradona de cabeza puso el 2-0 definitivo.

Hab�a llegado el momento del partido decisivo ante Uni�n Sovi�tica en la ma�ana argentina del viernes 7 de septiembre. Horas antes A miles de kil�metros y ajenos al clima que se generaba por estas tierras, los muchachos del juvenil estaban listos para el mayor desaf�o. Apenas comenzado el segundo tiempo, un balde futbolero de agua helada cay� sobre todos con el gol de los sovi�ticos, pero 15 minutos m�s tarde, la historia comenzar�a a cambiar en uno de los momentos m�s trascendentes en la carrera de Hugo Alves, que as� lo evoc�: ?Arrancamos perdiendo 1-0 hasta que el �rbitro nos dio un penal. Y ah� recuerdo una an�cdota, porque Guillermo Nimo, por televisi�n, dec�a: ?�C�mo puede ser que estando Maradona los penales los pate� Alves?? Y la verdad que ten�a raz�n (risas). Como ocurr�a todas las veces, Diego ven�a a ped�rmelo y yo le respond�a: ?Raj� de ac�. Era un irresponsable b�rbaro (risas). Pude convertirlo, porque fui con mucha fe. Yo era el designado, porque Menotti hab�a hecho una competencia entre todo el plantel, donde llegamos con Diego a la final y se la gan�?.

Podr�an haber surgido algunas dudas l�gicas en ese momento, pero nada de eso pasaba por la cabeza de esos chicos, seguros de los que estaban haciendo, como rememor� Juan Sim�n: ?Nunca pens� que esa final se pod�a escapar. En el video se puede observar que despu�s del gol de ellos, seguimos tocando en todos los sectores de la cancha, porque est�bamos convencidos de la idea y disfrut�bamos de jugar juntos. Obviamente que era un partido complicado y contra un rival dur�simo, pero sab�amos cu�l era nuestro potencial?. Tres minutos despu�s, el Pelado D�az tom� una pelota en el centro del campo y aceler� a su estilo, de manera incontenible para cualquier adversario, defini� cruzado para el 2-1 y solo mediaron unos instantes para que Maradona de tiro libre, sellara el score definitivo.

Quiz�s por la onda expansiva de lo ocurrido un a�o antes, por la presencia de Maradona o el deleite que daba verlos, se gener� una inmensa expectativa. �Ellos eran conscientes? Sim�n tiene la respuesta: ?Por medio de los enviados de la televisi�n, ten�amos informaci�n de lo que ocurr�a aqu�, aunque las comunicaciones eran totalmente diferentes, al punto que yo habl� con mi familia solo una vez a lo largo del torneo. La gente se identific� mucho porque jug�bamos bien, estaba el Flaco Menotti y tambi�n Diego, que ya era una figura internacional. Sab�amos de la repercusi�n, pero nunca imaginamos el tremendo recibimiento, m�s all� que todos saben que fuimos vilmente utilizados, a tal punto que mandaron un avi�n de la Fuerza A�rea a Brasil para buscarnos, que nos llev� a Aeroparque, de all� en helic�ptero a la cancha de Atlanta y luego en micro a la Casa de Gobierno?.

Para Gabriel Calder�n, la influencia de Menotti fue decisiva: ?Fue el entrenador que m�s me ense�� a nivel t�ctico y me orden� dentro de la cancha. Aquel equipo fue maravilloso en juego y con estad�sticas contundentes: ganamos los seis partidos, marcando 20 goles y recibiendo apenas 2. Fue un comienzo de carrera ideal para todos nosotros con la emoci�n de ser campe�n del mundo tan lejos de casa. El gran m�rito de C�sar fue crear un f�tbol ofensivo gracias a potenciarnos a cada uno de nosotros, con un eje de ataque letal que conform� junto al Pichi Escudero, el Pelado D�az y Diego?.

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