28 de agosto de 2024
Las historias más íntimas y el álbum de fotos de Franco Colapinto: el día que chocó su cuatriciclo con un Falcon y una juguetería convertida en pista
Infobae habló con sus padres, que contaron anécdotas de sus comienzos. Su innata habilidad para manejar desde los tres años que lo llevaron a subirse a un Fórmula 1. La charla familiar que fue un punto de inflexión en su carrera y que definió su vida en Europa
“Con la influencia que tuvo de su papá por los fierros el programa era, claramente, ver las carreras e informarse de todo lo que tenÃa que ver con los autos. Eso con el correr de los años fue incrementándose hasta que él mismo se metió sobre un auto. Primero fue el karting y después todo lo que ya se conoce de Franâ€, afirma.
Al respecto, Andrea relata una particular historia: “TenÃa tres años y fue la primera vez que lo subimos a un triciclo que decidimos con AnÃbal regalárselo para su cumple. TenÃa motor eléctrico. Lo llevamos a una jugueterÃa y nunca se habÃa subido a nada que tuviese motor o algún tipo de propulsión más allá de sus pies. El empleado de la jugueterÃa lo sentó y esperó para poder llevarlo y acompañarlo para pasear un poco por la jugueterÃa y que lo pudiera probar. Y de golpe Franco lo aceleró, empezó a esquivar entre las góndolas y no lo podÃa parar nadie. Estaba como loco, como si siempre se hubiese subido a algo asÃ. Era su primer contacto con algo a motor. Desde chico tuvo esa habilidad increÃble para conducirâ€.
También en diálogo con este medio, Franco recuerda esa anécdota y confiesa que “yo siempre estaba arriba de algo que tenga movilidad. Con tener algo para manejar que tuviese un volante me era suficiente. Siempre de muy chico fui muy fanático y me gustó mucho eso. Es algo con lo que crecà desde que era bebé y después llegó mi sueño de llegar a la F1. Siempre fui muy fanático del automovilismo en generalâ€.
En tanto que Andrea cuenta que en la escuela “Franco fue siempre muy inteligente y capaz. De esos chicos que no estudian demasiado, pero por el solo hecho de haber escuchado lo que dijo el profesor en clase, iba, rendÃa y le iba bien. Aparte con ese carisma que lo caracteriza siempre logró que todo el mundo lo ayudara. TenÃa notas excelentes y un chico que de haberse esforzado un poco más era súper calificadoâ€.Con esos primeros viajes a Europa por las carreras de karting llegaron los primeros momentos complicados. Andrea valora la contención de los representantes de Franco, MarÃa Catarineu y Jamie Campbell-Walter, y el de una pareja que lo acompañó antes en Europa. Pero admite las dificultades de la distancia familiar y lo ingrato que suele ser el automovilismo. “Hubo muchos momentos, porque es un deporte en el que se tienen más frustraciones que éxitos. El problema más grande era que estaba con poca contención familiar, si bien MarÃa y Jamie, y antes de eso, Emi y Romi que fue la pareja con la estuvo viviendo un año y pico, supieron cómo llevarlo y contenerlo, la necesidad de la familia se notó en muchos momentos de su carreraâ€, afirma.
Admite que “momentos feos y de frustración hubo muchos, también hubo buenos, pero con la ayuda de su psicólogo (Gustavo Ruiz) aprendió a compensar un poco mejor las frustraciones o los escollos que fue teniendoâ€, confiesa. También cómo atravesó el hecho de que Franco se haya radicado en Europa con 14 años por sus carreras de karting: “Fue duro porque es el primer hijo, siempre tuvimos una relación muy pegota. Fue difÃcil. Hubo necesidad de ayuda, de contención, porque es dura la separaciónâ€.Sobre esa historia, Franco recuerda que “era muy chico y fue una locura. Me tenÃa mucha confianza y creÃa que no pasaba nunca nada. Me reÃa cayendo o volcando en el cuatri. Esa vez me acosté en el cuatri y saludé al jardinero y cuando me di cuenta habÃa un Falcon ahà adelante (risas). Yo siempre me preocupaba mucho por lo que le pasara al cuatriciclo. Por mÃ, no. Entonces, cada vez que me caÃa, volcaba o me pasaba algo, me preocupaba por el cuatri. Cuando fue lo del Falcon me preocupé de que al cuatri no le pase nada. Al final, ahora me estoy cuidando un poquito más, aunque no parezca. Pero tuve una hermosa niñezâ€.
AnÃbal, además, también relata la vez que perdieron un vuelo en Europa y pese a llegar un dÃa tarde a una carrera de karting en la Argentina, ganó las dos competencias: “La primera vez que fuimos a probar un Fórmula fue cuando él estaba en Italia con los karting. Nos dan una prueba de Fórmula 4 en España. TenÃamos que volver al otro dÃa porque era una fecha del Campeonato Argentino de Karting, en un circuito que inauguraban. Nos suspendieron el vuelo, nos tuvimos que quedar a dormir en el piso del aeropuerto. Llegamos al dÃa siguiente y le digo, ‘Fran, no vamos a ir a RÃo Cuarto, perdiste un dÃa de pruebas’. Me dijo ‘no, vamos, está el equipo, el karting’. De Ezeiza agarramos la camioneta y nos fuimos directo a RÃo Cuarto y fue una carrera maravillosa la que hizo, ganó el sábado y el domingoâ€.Pero con esa edad, Franco mostró su madurez y convicción para seguir su vida a miles de kilómetros de los suyos. Hubo un diálogo entre padre e hijo que fue una bisagra en su campaña deportiva. AnÃbal revela que “él fue muy claro, le pregunté ‘¿no te querés volver en dos años? Quizá a los 16 vas a estar un poquito más maduro y te traigo de vuelta’. Pero me dijo ‘no, papá. Esto es lo que yo quiero. Me la voy a bancar. Sé que los primeros meses la voy a pasar mal’. Me dijo ‘si vos me bancás, yo me quedo’. Te imaginás que lo banco con la vidaâ€.
Al igual que Andrea esa distancia le costó y cuenta que “yo viajaba cuando podÃa. Él vivÃa arriba de una fábrica de karting que lo habÃa contratado para correr. Fui a verlo bastante y al año siguiente cuando pasó a la Fórmula 4 Española vivÃa en la casa de un mecánico, que era el jefe del auto y era un argentino. Vivió en la casa de él y la verdad que el matrimonio se portó de primera. Emiliano y Romina. Ese año viajé a todas las carreras menos a la de Portugal. También fuimos a Nueva Zelanda (el mini torneo de la Toyota Racing series en el que terminó tercero en 2020), que fue un campeonato bárbaro. Luego la Fórmula Renault, que fue el año de la pandemia. Estuvo medio parado, volvió, debutó y ganó. Ahora ya está un poco más grande y no hace falta que uno viaje bastanteâ€.Colapinto es oriundo de Pilar y, como contaron sus padres, a los 14 años se mudó a Europa. Su campaña está a cargo de una empresa del Viejo Continente que representa pilotos llamada Bullet Sports Management, a cargo Catarineu y de Campbell-Walter. Desde sus inicios, corrió con un ciento por ciento de patrocinio europeo y desde 2022 cuenta con apoyo del Estado, de YPF. En los últimos tiempos se sumó Globant y otras empresas argentinas. También tieneLuego de ser campeón argentino de karting, en 2019 Franco fue campeón de la Fórmula 4 Española con el equipo de Fernando Alonso. En 2020 fue tercero en la Fórmula Renault Europea. En 2022 culminó noveno en la Fórmula 3 y en 2023 fue cuarto. En la divisional en estos dos años logró cuatro triunfos y 10 podios. En 2023 con el equipo MP Motorsport sumó puntos en 14 de las 18 carreras. Cosechó el 56,70 por ciento de las unidades de su escuderÃa, que finalizó en el tercer puesto en el Campeonatos de Equipos.En 2024 el salto a la Fórmula 2 y hasta su última carrera marchó sexto en el campeonato luego de un triunfo, en Imola, y dos segundos puestos en España y Austria. Cada vez que su auto fue competitivo lo supo capitalizar. De momento es el tercer mejor debutante en la especialidad en lo que va de la temporada, detrás de Gabriel Bortoleto y Paul Aron. Aunque ahora dejará la divisional antesala a la F1 para correr en la Máxima en lo que resta de 2024. Este fin de semana debutará en la Fórmula 1 en el Gran Premio de Italia, en el mÃtico Autódromo de Monza.EL ÃLBUM FAMILIAR DE FRANCO COLAPINTO