Recientemente, el presidente Milei y el autodenominado "superministro" Caputo han celebrado una caída en el índice de riesgo país de Argentina. Este indicador positivo, impulsado por los movimientos del mercado de bonos y acciones, se ha presentado como una señal de mejora económica. Sin embargo, bajo la superficie subyace una realidad preocupante: estas operaciones financieras simplemente enmascaran la entrada de dólares que, en última instancia, benefician a la corrupción, en lugar del pueblo argentino.
Empujada por dialoguistas, Patricia Bullrich se vio forzada a pedir un segundo encuentro para las 18 de hoy. Allí, los jefes de bloque volverán a discutir el orden y términos de la sesión del jueves