4 de septiembre de 2022
Especialistas aseguran que el nuevo esquema de subsidios contribuiría a la eficiencia energética
La adopción de una polÃtica de subsidios a las tarifas de los servicios públicos basada en el nivel de consumo residencial podrÃa causar un impacto positivo en las decisiones de eficiencia energética, si es que, además, es acompañada de "instrumentos normativos" y medidas de incentivo a la adquisición de electrodomésticos y la utilización de materiales de construcción de última generación.
Asà lo sostuvo la economista Laura Lacaze, especializada en construcción civil e investigadora de polÃticas de consumo eficiente de la energÃa eléctrica y gas en la Argentina y el mundo.
"La polÃtica pública está generando un claro mensaje en relación con la necesidad de reducir los consumos, lo que puede impactar positivamente sobre las decisiones que afectan la performance energética de los hogares", señaló en declaraciones a Télam.
Junto con RocÃo Zampelli, Sabina Estayno y Hernán Braude, Lacaze presentó en septiembre del año pasado una investigación sobre "TecnologÃas para la eficiencia energética residencial y la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero", en la que analizó los efectos positivos múltiples que tendrÃan la incorporación masiva de electrodomésticos de bajo consumo y materiales de construcción como los bloques de hormigón curado en autoclave (HCCA) y el doble vidriado hermético.
Entre esos efectos sobresalen el ahorro de recursos tanto a escala familiar como del Estado nacional, en tanto se reducen las presiones de los subsidios tarifarios en el déficit fiscal y las importaciones de energÃa, pero también en menores emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), lo que redunda en una mejor calidad de vida y preservación del planeta, y en un aliciente a la producción local de equipamientos y materiales.
En base a estudios de Dhiren Tejani y Hernán Darhanpé, Lacaze estimó diferentes escenarios de reducción de consumo con la adopción de los cambios mencionados y llegó a la conclusión que con el reemplazo de los vidrios tradicionales por el doble vidriado hermético y los ladrillos huecos por los bloques de HCCA, el ahorro en el consumo de gas podrÃa alcanzar al 21% en una vivienda multifamiliar y al 36% en una unifamiliar, mientras que en el caso de la energÃa eléctrica serÃa del 3% y 6%, respectivamente.
En el caso de los equipamientos, con el reemplazo de unidades antiguas por otras de clase A o superior, el ahorro llegarÃa al 33% en el consumo eléctrico y del 31% en el del gas.
Asimismo, los investigadores Salvador Gil, Adrián Gutiérrez Cabello y Balbina Griffa, de la Universidad de San MartÃn (Unsam), indicaron que si se reemplazaran cinco millones de heladeras viejas por otras de clase A o superior, el ahorro en energÃa serÃa de 2,5 millones de Mw (megavatios) por año, equivalentes a la energÃa generada por la central nuclear de Atucha I.
"De todas maneras –advirtió Lacaze a Télam-, ese efecto concreto dependerá también de la capacidad de los instrumentos normativos y de internalizar el estrecho vÃnculo entre la eficiencia energética y las caracterÃsticas estructurales del hogar, tales como el tipo de vivienda en que vivimos, los materiales que la componen y los electrodomésticos que utilizamos".
Al respecto, indicó que "los electrodomésticos que hoy realizan un consumo más eficiente de energÃa son los equipos más modernos que no son aquellos que encontramos en el hogar promedio argentino, y menos aún en hogares de bajos recursos".
En su investigación, Lacaze sostuvo que la estructura de subsidios previa a la implantación de criterios de consumo "aplaza de manera significativa los plazos de amortización y reduce sensiblemente la tasa de retorno que el consumidor final percibe de las inversiones en equipamientos, dispositivos e insumos materiales capaces de mejorar la eficiencia energética residencial".
En otras palabras, una energÃa demasiado barata, muy por debajo de los costos de explotación, no representa un aliciente al consumo eficiente y de allà que "una progresiva reestructuración de la polÃtica tarifaria con la provisión de incentivos a ese tipo de inversiones ofrece la posibilidad de transformar, desde la perspectiva del erario, el gasto corriente en gasto de capital", apuntó.
"De esta manera, se logra el mantenimiento del nivel de gastos en energÃa para el consumidor final por la vÃa de la reducción de las cantidades (en oposición a la disminución de los precios unitarios) y se le otorga al esquema una mayor sustentabilidad en el tiempo, lo que tiene a su vez un efecto impulsor para la industria nacional", completó.
Si bien muchos abordajes de polÃticas de ahorro de energÃa y consumo eficiente pusieron el centro de su atención en los procesos industriales y en las grandes empresas, Lacaze advirtió sobre la importancia del consumo residencial, ya que "un 16,1% de las emisiones en Argentina proviene de actividades que tienen como uso final el sector residencial", y de ese porcentaje "el 12,5% se explica de manera directa por el consumo de energÃa, tanto en lo que hace a la electricidad como a otros combustibles".
COMPARTIR:
Notas Relacionadas
La Garrafa Social llegará este jueves a Los Sauces, Villa Seca y Los Árboles
El operativo municipal recorrerá tres puntos del departamento durante la jornada del jueves 16 de julio, con el objetivo de facilitar el acceso de las familias al gas envasado.Nexo Cloacal Barrio 8 de noviembre: en Tupungato comenzó una nueva obra de servicios públicos que beneficiará a más de 100 familias.
Los trabajos tiene por objeto brindar solución a la problemática presentada por los contribuyentes de los inmuebles que integran el mencionado barrio y las propiedades frentistas a la red en calle Correa hasta Los Ceibos, reforzando zonas que presentan problemas crónicos por colapso de los pozos sépticos existentes y la red cloacal que está proyectada en el interior del lugar la cual presenta desbordes por conexiones sin permiso municipal.La mitad del país se percibe clase baja y casi 9 de cada 10 asegura que su salario no le gana a la inflación
El Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora de junio confirma que el malestar económico ya no es sólo una percepción difusa, sino un dato estructural con anclaje directo en el bolsillo: el 50,2% de los argentinos se autopercibe de clase baja, el 86,1% asegura que su salario no le está ganando a la inflación, y el 61% llega con sus ingresos, como máximo, hasta el día 20 del mes.La autopercepción de clase social confirma una sociedad que se ubica mayoritariamente en la base de la pirámide: el 50,2% se define como clase baja, contra apenas un 10,5% que se reconoce en la clase alta; el resto —cerca de cuatro de cada diez— se percibe de clase media. Esta fotografía no es un dato subjetivo aislado ni una simple etiqueta de autopercepción. A diferencia de otras mediciones donde la clase social es sólo una variable descriptiva, en este informe se convierte en la clave explicativa de todo lo demás: cuando se la cruza con la experiencia concreta del ingreso, la autopercepción se confirma número por número, y ahí es donde el diagnóstico deja de ser una sensación para volverse un patrón sistemático.


