30 de enero de 2023
Hambre emocional: cuando escapar al estrés atenta contra la salud
Los especialistas diferencian el "hambre real" del "hambre emocional", y advirtieron que los "atracones" pueden derivar por una "alteración del estado de ánimo, depresión, estrés postraumático o situaciones no resueltas".
Comer en forma continua peque�as cantidades de dulces, hidratos de carbono y grasa, y levantarse a medianoche para hurgar en la heladera son algunos de los actos que los especialistas constituyen el "hambre emocional", un concepto que caracteriza la conducta de las personas recurren a la comida como v�a de escape ante una situaci�n de estr�s emocional.
La idea hace referencia a "cuando comemos por las emociones", seg�n lo defini� la m�dica cl�nica y especialista en nutrici�n del Hospital Italiano de Buenos Aires, Anal�a Yamaguchi, para quien existe un "hambre real" y uno "emocional".
"El primero -agreg�- es un proceso fisiol�gico que aparece lentamente y, luego de comer, desaparece. El segundo, en cambio, aparece de manera brusca y, en general, es selectivo hacia alimentos ricos en az�car, hidratos de carbono y grasas. Es un proceso mental y emocional".
Por su parte, Laura Oliva, especialista en nutrici�n cl�nica y experta en enfermedades metab�licas, coment� a T�lam que "fue a partir de la publicaci�n en 2021 de un estudio sobre la Fenotipificaci�n de la obesidad realizado por el gastroenter�logo ecuatoriano Andr�s Acosta, de la Cl�nica Mayo, que el concepto hambre emocional adquiri� una entidad objetivable".
"Si antes se alud�a al apetito y se lo relacionaba con ciertos disparadores o gatillos, como la alegr�a o la tristeza, es a partir de esta clasificaci�n de las obesidades que empez� a hablarse de los comportamientos alimentarios. Estos son: el comportamiento hiperf�gico, cuando no podemos dejar de comer; el comportamiento hed�nico, relacionado con el placer; y el hambre emocional, asociado al estr�s y a las emociones", argument� Oliva.
A juicio de Ignacio Porras, licenciado en Nutrici�n y presidente de la Fundaci�n Sanar, "lo que llamamos hambre emocional es el s�ntoma de aquellas personas que canalizan el estr�s a trav�s de la comida".
Porras observ� que "las personas no solamente comemos cuando tenemos hambre; a veces lo hacemos sin tener apetito o, en ocasiones, nos privamos de comer a pesar de tenerlo. Esto lleva a la generaci�n de trastornos en la conducta alimentaria".
"Nos relacionamos en forma permanente con la comida al estar inmersos en un sistema alimentario que promueve distintos consumos que van confeccionando en cada persona un patr�n alimentario propio, ya sea por las experiencias previas, por el acceso a los alimentos o no, por la identificaci�n cultural, y por cuestiones del entorno y el ambiente que pueden disparar situaciones de ansiedad en algunas personas", reflexion� Porras.
Liliana Albarenga consult� a su nutricionista cuando advirti� que se volv�a recurrente, en simult�neo con problemas laborales que le causaban estr�s, el levantarse durante la madrugada para comer, dijo, "lo que encontrara en la heladera"; un h�bito que afecta a cada vez m�s personas y que los especialistas denominan "hambre emocional" y que puede derivar en trastornos nutricionales de no ser atendidos a tiempo.
Algo de lo que mencionaba Porras buscaba Albarenga (47 a�os), quien debi� consultar a su nutricionista tras advertir que las tensiones laborales hac�an recurrente que se levantara durante la madrugada para comer "lo que encontrara en la heladera".
"Debido a las presiones de mi trabajo -relat� a esta agencia-, el estr�s activ� en m� una compulsi�n a comer durante la noche, que nunca antes hab�a tenido. Me tom� mucho tiempo blanquearlo y asimilarlo porque mi conducta alimentaria durante el d�a sigue siendo normal, incluso hago ejercicio, pero durante la noche tengo atracones y como mucho, sobre todo dulces".
En efecto, seg�n la m�dica psiquiatra y terapeuta Juana Poulisis, "cuando buscamos calmar nuestra ansiedad a trav�s de ciertas comidas, �stas funcionan como un regulador, que amortigua y anestesia las sensaciones de angustia y vac�o, pero a corto plazo."
"En realidad, nadie se come una ensalada en una situaci�n de estr�s", insisti� Porras.
Luna Segovia, de 19 a�os y quien hab�a sufrido un cuadro de anorexia cuando ten�a 15, durante la pandemia comenz� a comer de manera compulsiva y aument� mucho de peso.
"En terapia trabaj� sobre qu� pudo haber disparado mis ganas repentinas de comer", se�al� a T�lam. Y agreg�: "Creo que se sumaron varias cosas, estaba por terminar la secundaria, y con mi familia nos est�bamos mudando a otro pa�s, por lo que tuve que prepararme para rendir ex�menes en el exterior. Creo que todo eso, sumado a la situaci�n sanitaria y a que estaba aislada de mis amigos hizo que me angustiara".
Poulisis advirti� que "si la conducta de comer en forma compulsiva, emocional, con atracones y picoteos se reitera y mantiene en el tiempo, generar� m�s angustia, m�s culpa, dificultades con el peso, depresi�n y aislamiento".
En general, el hambre emocional no aparece de la nada o porque s�. Algunos especialistas sostienen que existe una predisposici�n biol�gica relacionada con la estructura del cerebro en determinadas personas. Otros, en cambio, postulan la intervenci�n de m�ltiples factores como el entorno social, el ambiente, las identificaciones culturales, los premios y castigos.
"En muchos casos surge como consecuencia de haber transitado alguna de las dietas restrictivas que imponen como moda saltear comidas, o un ayuno intermitente; comer menos cantidad o consumir productos diet�ticos. En respuesta a estas prohibiciones, se da el atrac�n como efecto contrario, generando un comportamiento desmedido", analiz� Poulisis.
Para la especialista, "el atrac�n, que es el t�rmino psicol�gico con el que nombramos a este tipo de diagn�stico, tambi�n puede aparecer en personas que tienen de base trastornos psiqui�tricos, alteraci�n del estado de �nimo, depresi�n, estr�s postraum�tico o situaciones no resueltas, como un abuso, por ejemplo".
"Cuando en consultorio, las y los nutricionistas, analizamos la conducta alimentaria de nuestros pacientes, exploramos los gatillos que desataron esos comportamientos desordenados y, muchas veces, los derivamos a psicoterapia, entendiendo que solo desde el afrontamiento de alguna situaci�n emocional en particular, ser� posible ayudar a regular tal comportamiento alimentario", sostuvo Oliva.


