OPINIÓN
20 de enero de 2023
LA VIDA.-

Las cuatro leyes de la vida.
La primera ley dice:
"La persona que llega a nuestra vida, es la persona correcta"; es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.
La segunda ley dice:
"Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido". Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante.
No existe el: "si hubiera hecho tal cosa hubiera sucedido tal otra...". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.
La tercera ley dice:
"En cualquier momento que comience es el momento correcto". Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuándo comenzará.
La cuarta y última ley dice:
"Cuando algo termina, termina". Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.
No es casualidad que estén leyendo esto, si estas palabras llegaron a nuestras vidas hoy; es porque estamos preparados para entender que ningún copo de nieve cae en el lugar equivocado.
Namaste frases de la vida.-
COMPARTIR:
Notas Relacionadas
LA VIDA.-
Vivimos tan pendientes de todo lo de fuera que, sin darnos cuenta, nos vamos dejando para después. Corremos, cumplimos, resistimos? pero olvidamos escucharnos. Y llega un momento en el que el ruido pesa más que la paz.LA VIDA.-
ESTOICISMO vs. DEPRESIÓNLa depresión no es una debilidad de carácter, es una batalla química y mental. Pero hace 2.000 años, un esclavo llamado Epicteto descubrió que, aunque no podamos controlar las nubes, siempre podemos decidir cómo mirar al cielo.