19 de septiembre de 2022
A 75 años del voto femenino, hay muchas trabas en el acceso de mujeres a lugares de poder
El derecho de las mujeres a votar y a ser elegidas
cumple 75 a�os
y si bien la promulgaci�n de esa ley del 23 de septiembre de 1947 abri� el camino para otras conquistas, la paridad de g�nero en el terreno pol�tico sigue mostrando d�ficits, demoras y resistencias en el acceso de las mujeres a lugares de poder o de m�xima jerarqu�a.La ley de voto otorg� derechos pol�ticos a las mujeres y trastoc� el rol tradicional que la sociedad les asignaba a fines de la d�cada del 40, pero 75 a�os despu�s existen m�ltiples ejemplos de la persistencia de las asimetr�as.
Desde el mes pasado, por primera vez en la historia argentina y en 158 a�os de actividad parlamentaria, una mujer,
Cecilia Moreau, conduce la C�mara de Diputados
, un hecho que marca tambi�n otro hito hist�rico: dos mujeres al frente de ambos cuerpos legislativos del Congreso (la otra es la vicepresidenta Cristina Fern�ndez de Kirchner, titular del Senado).Sin embargo, la designaci�n de Moreau lleg� de manera indirecta, en reemplazo del actual ministro de Econom�a, Sergio Massa y, detr�s de ella, las tres vicepresidencias del cuerpo est�n ocupadas por hombres.
Algo similar sucede en la disputa de otros cargos. Como muestra, en el 2019, las mujeres ocuparon s�lo el 16,8% de las candidaturas a gobernador en 22 de los 24 distritos que tuvieron elecciones y, de un total de 1.135 municipios del pa�s, apenas 140 son gestionados por intendentas (un 12%), seg�n un Relevamiento Federal de Consejos Deliberantes elaborado por el Ministerio del Interior.
"Argentina representa un caso crucial para evaluar la teor�a del contagio dado el extenso uso del cupo, no solo a nivel nacional sino tambi�n provincial, y a su sustituci�n luego por la paridad"
Aun cuando Argentina fue precursora en el mundo en 1991 con la sanci�n de la ley de cupo, que casi triplic� la presencia de mujeres en la C�mara de Diputados durante la segunda mitad de la d�cada del `90 (en 1983 s�lo representaban el 10% de las bancas), hubo que esperar 26 a�os para que esa presencia parlamentaria fuera reforzada.
Eso se logr� con la Ley de Paridad de G�nero del 2017, que oblig� a incorporar igual cantidad de mujeres y varones en las listas de candidatos, pero la puesta en marcha en las provincias muestra su propio ritmo y todav�a falta que Tucum�n y Tierra del Fuego adhieran a esa norma, ya compartida por el resto de los distritos.
Con todo, los resultados de los comicios del 2019 y del 2021 revelaron que las mujeres tienen mayores chances de acceder a un cargo parlamentario en los distritos grandes (los que renuevan m�s de 30 bancas) y medianos (entre 9 y 29 bancas), a diferencia de lo que sucede en las provincias chicas, seg�n un informe de Eurosocial, un programa de cooperaci�n entre la Uni�n Europea y Am�rica Latina para la reducci�n de las desigualdades.
La disparidad en los cargos pol�ticos
De acuerdo con ese an�lisis -que evidenci� que la representaci�n femenina ocupa el 48% de las bancas de distritos grandes y medianos-, las mujeres s�lo acceden a un esca�o si son cabeza de lista en las provincias chicas (las que renuevan menos de 9 bancas).El Senado tiene una doble vara en t�rminos paritarios: por un lado, la conducci�n del cuerpo est� en manos de mujeres, con Fern�ndez de Kirchner al tope, seguida por Claudia Ledesma Abdala de Zamora y Carolina Losada, pero por el otro, para las mujeres resulta un �mbito m�s restrictivo cuando se trata de partidos chicos en distritos de poco peso electoral, es decir, en la disputa por el lugar de la minor�a.
Como cada dos a�os se eligen dos bancas por la mayor�a y una por la minor�a en 8 jurisdicciones del pa�s, una candidata mujer queda afuera del cuerpo si no encabeza la boleta del partido que sali� segundo en esos comicios.
"Si una lista puede aspirar a un �nico cargo en el distrito y las mujeres no encabezan, la paridad no tiene efecto", concluy� el informe de Eurosocial. De hecho, durante las elecciones del 2019, menos del 20% de las listas que compitieron estuvieron encabezadas por mujeres, seg�n el Equipo Latinoamericano de Justicia y G�nero (ELA).
La disparidad se traslada a las presidencias de los bloques e interbloques, mayoritariamente en manos de legisladores varones, al igual que las gobernaciones, las vicegobernaciones y las intendencias y un interrogante sobrevuela el debate: �Por qu� no establecer tambi�n paridad de g�nero en las f�rmulas presidenciales?
Un punto a favor de la representaci�n femenina estuvo dado en el 2019 por la decisi�n de Massa -entonces titular de la C�mara de Diputados- de establecer paridad de g�nero para las presidencias de las comisiones, por lo que en ese cuerpo est� m�s balanceada la conducci�n de los grupos de trabajo parlamentario, a diferencia del Senado.
Especialistas en cupo y paridad sostienen que "una vez que las mujeres ingresan en n�meros considerables" a las legislaturas "se genera un acostumbramiento al liderazgo femenino" que, como resultado, favorece a que luego ellas ocupen otros cargos pol�ticos "relevantes" y, as�, "se producen fen�menos de contagio".
"Argentina representa un caso crucial para evaluar la teor�a del contagio dado el extenso uso del cupo, no solo a nivel nacional sino tambi�n provincial, y a su sustituci�n luego por la paridad", analiz� el programa EuroSocial en el cap�tulo Cupo, Paridad y Contagio de su informe.
Sin embargo, "el caso argentino muestra que el contagio no es autom�tico, sino en el mejor de los casos lento", concluyeron los expertos.
Para el Ministerio del Interior, las acciones hacia la paridad "no deben ser s�lo en clave electoralista", sino estar "enfocadas de manera integral" y proveer no s�lo "acompa�amiento" a las mujeres, sino tambi�n "programas de capacitaci�n, liderazgo y financiamiento".
"S�lo de esta forma se podr� lograr el empoderamiento y la generaci�n de cambios reales en las din�micas de poder de los gobiernos y partidos. S�lo de esta manera daremos un paso m�s hacia la conformaci�n de una democracia m�s equitativa e igualitaria: una democracia paritaria", sostiene la cartera que conduce Eduardo De Pedro en un informe sobre Paridad en la Argentina.
En otros �mbitos
Las disparidades no son s�lo parlamentarias. El �mbito judicial tambi�n es predominantemente masculino. La Corte Suprema, por ejemplo, tiene s�lo miembros varones, tras haberse jubilado el a�o pasado Elena Highton, quien incluso fue la primera mujer en incorporarse al alto tribunal en el 2004.Seg�n un documento de la Oficina de la Mujer de la Corte del 2019, el personal de servicio del m�ximo tribunal est� compuesto por 352 hombres y s�lo 50 mujeres, es decir, una brecha entre el 87,6% y 12,4% para ambos casos.
Entonces, en un mundo en el que, seg�n Naciones Unidas, hacen falta casi 3 siglos para lograr una igualdad plena, los desaf�os para las mujeres son m�ltiples a la hora de avanzar hacia mayores liderazgos y puestos de decisi�n.
Adem�s, como se�al� a T�lam la especialista en Derechos Humanos y Democratizaci�n en Am�rica Latina e integrante de la red de polit�logas #NoSinMujeres, Sof�a Santamarina, el pr�ximo objetivo es "superar la paridad" y dejar de abordarla "como un sistema binario" para acompa�ar los cambios mundiales en cuanto a derechos humanos y favorecer a las diversidades que tienen mayores dificultades a la hora de conquistar espacios.
Las conquistas tambi�n son necesarias en el plano simb�lico y, por eso, el a�o pasado fue colgado por primera vez en el Congreso el cuadro de una mujer: Mar�a Remedios del Valle, la capitana afrodescendiente del ej�rcito de Manuel Belgrano, por impulso de la C�mara de Diputados, de los ministerios de Cultura y Mujeres, G�neros y Diversidad (MMGyD) y de la Secretar�a de Derechos Humanos.


