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5 de septiembre de 2024

La leyenda que aprendió a atajar con melones y Dibu Martínez pretende emular: Lev Yashin, el único arquero que ganó el Balón de Oro

El nacido en Moscú fue elegido como el mejor guardameta del siglo XX y le da su nombre al premio al mejor en su puesto en cada temporada

>Dibu Mart�nezNaci� el 22 de octubre de 1929 en Mosc�. Su infancia no fue distinta. Desde muy joven, ayudaba a su padre en una tarea inusual para cualquier futuro portero: recoger melones. Parecer�a que ese detalle ser�a solo una an�cdota, pero en la realidad, aquel trabajo junto a su padre fue uno de los primeros escenarios donde el joven Yashin mostr� sus dotes excepcionales.

Su padre, un hombre pragm�tico y exigente, comenz� a a�adirle dificultad a las simples tareas de carga. Desde lo alto de un cami�n, arrojaba los melones hacia su hijo, que deb�a atraparlos en el aire con manos firmes y r�pidas, como si estuviera atajando pelotas de f�tbol. Lev volaba, literalmente, con esos saltos que m�s tarde lo har�an famoso en los campos de juego, como si el instinto de portero ya estuviera incrustado en su ADN desde la juventud.

Era la �poca de la Segunda Guerra Mundial, y los j�venes no ten�an muchas opciones m�s all� de trabajar. A los 16 a�os, comenz� a jugar en el equipo de f�tbol de la f�brica de herramientas en la que se desempe�aba. A�n sin guantes y en medio de canchas de tierra, sus habilidades destacaron r�pidamente.

En 1949, cuando el joven Yashin ten�a apenas 20 a�os, su vida cambi� para siempre. Hasta entonces, hab�a estado trabajando en la f�brica de herramientas, atrapando pelotas de f�tbol y discos de hockey con la misma destreza que a�os antes hab�a mostrado con los melones que su padre le lanzaba. Fue en ese contexto que el Dinamo de Mosc�, un club vinculado estrechamente al Ministerio de Seguridad sovi�tico y la polic�a, pos� sus ojos en �l. Ese momento fue el punto de partida de una carrera legendaria.

Su entrada al equipo no fue la m�s destacada. Durante los primeros a�os, Yashin tuvo que luchar desde la banca, esperando pacientemente su oportunidad. Era habitual verlo en la cancha de entrenamiento, siempre vestido de negro, su silueta alta y �gil contrastando con los movimientos duros de sus compa�eros. Era un arquero obstinado, pero tambi�n introspectivo. Nunca se daba por vencido, aunque los entrenadores lo mantuvieran lejos del arco principal. ?Ya me llegar� el momento?, sol�a decir, con esa mezcla de frialdad y determinaci�n que lo caracterizar�a por el resto de su vida.

El reconocimiento no tard� en llegar. Un a�o despu�s, en 1954, fue convocado para jugar con la selecci�n sovi�tica. Era un honor inigualable, pero tambi�n una responsabilidad inmensa. En una �poca en la que el deporte se entrelazaba con la pol�tica, la camiseta de la Uni�n Sovi�tica no era solo una prenda; era un s�mbolo de poder. Yashin, sin embargo, no se dej� intimidar. En su debut internacional, ya mostraba esa confianza serena que tanto lo caracterizaba.

As� comenz� a consolidarse como una leyenda. El Dinamo de Mosc� se convertir�a en su hogar durante toda su carrera, y el club en una extensi�n de su identidad. En �l gan� cinco Ligas Sovi�ticas y tres Copas de la URSS. Yashin no solo era un arquero talentoso, sino un l�der dentro y fuera del campo. Su influencia iba m�s all� de sus atajadas: era un referente de humildad, trabajo y disciplina.

En 1956, Yashin vivi� su primer gran triunfo internacional con la medalla de oro en los Juegos Ol�mpicos de Melbourne. La selecci�n sovi�tica, liderada por su solidez en la porter�a, domin� el torneo, dejando claro que su guardameta era una pieza clave. Aquel oro fue el preludio de lo que vendr�a. El verdadero salto a la inmortalidad lleg� en la Eurocopa de 1960. Era la primera edici�n del torneo continental, y Lev result� uno de los protagonistas indiscutibles. El formato del torneo era reducido, con solo cuatro equipos en las fases finales. En Marsella, en la semifinal contra Checoslovaquia, la Uni�n Sovi�tica logr� una contundente victoria por 0-3, con un Yashin que, una vez m�s, fue una muralla infranqueable. Sin embargo, ser�a en la final contra Yugoslavia, en el Parque de los Pr�ncipes en Par�s, donde su mitoa realmente tomar�a forma.

El 10 de julio de 1960, Yashin y la selecci�n sovi�tica se enfrentaron a una aguerrida Yugoslavia. Los balc�nicos se adelantaron en el marcador, pero las cr�nicas de la �poca cuentan que Yashin se erigi� como un coloso bajo los palos, deteniendo una y otra vez los disparos de Milan Gali? y Dragoslav ?ekularac. Cada tiro libre ejecutado por Kosti? era una prueba m�s que Lev superaba con reflejos felinos. Aquel d�a, parec�a que nada podr�a atravesar sus manos.

A sus 30 a�os, ya hab�a inscrito su nombre en la historia. Aquella primera Eurocopa fue el inicio de una era dorada para la selecci�n sovi�tica, con Yashin como su capit�n y l�der indiscutible. Pero su gloria no terminar�a all�. Cuatro a�os despu�s, en 1964, el equipo sovi�tico volvi� a alcanzar la final de la Eurocopa, esta vez en el Santiago Bernab�u de Madrid. Frente a una multitud que inclu�a a las m�s altas figuras pol�ticas y deportivas del pa�s, Yashin volvi� a ser el baluarte de su equipo. Sin embargo, aquella vez, la historia no se repiti�. La selecci�n sovi�tica cay� derrotada por 2-1 ante Espa�a, con un joven Jos� �ngel Ir�bar en la porter�a rival. Fue una de las pocas veces en su carrera en las que Yashin se vio superado en una final, pero incluso en la derrota, su actuaci�n fue digna de aplausos. Marcelino, el goleador de Espa�a en esa final, reconocer�a m�s tarde que jam�s hab�a visto un portero como Yashin.

La Eurocopa de 1964 marc� el fin de su reinado en el continente, pero Yashin ya estaba m�s all� del �xito o el fracaso inmediato. Su nombre era sin�nimo de grandeza. Incluso en aquella derrota, su carisma, su serenidad bajo presi�n y su incre�ble capacidad para anticipar cada jugada lo mantuvieron como la figura central del torneo.

Lev Yashin ya hab�a demostrado su grandeza en las Eurocopas y los Juegos Ol�mpicos, pero fue en los Mundiales donde su leyenda alcanz� una dimensi�n planetaria. El mundo entero pudo ser testigo de la habilidad, el temple y el carisma de la Ara�a Negra, un apodo que aterrorizaba a los delanteros y fascinaba a los fan�ticos. En un deporte dominado por los atacantes, Yashin cambi� las reglas: la porter�a tambi�n pod�a ser un lugar para los h�roes.

Su debut en una Copa del Mundo lleg� en Suecia 1958, con la selecci�n sovi�tica. Para entonces, Yashin ya era conocido en Europa, pero pocos fuera del continente hab�an presenciado su arte bajo los tres palos. En ese torneo, donde los sovi�ticos llegaron a cuartos de final, Yashin se enfrent� a un Brasil imparable, con figuras como Pel� y Garrincha liderando el ataque. Era un duelo de titanes: la juventud explosiva de Pel� contra la experiencia fr�a y calculadora de Yashin.

El partido entre Brasil y la Uni�n Sovi�tica en Gotemburgo es uno de los momentos m�s ic�nicos de la historia de los Mundiales. Aunque Brasil venci� por 2-0, las cr�nicas no hablaban de la derrota sovi�tica, sino de la incre�ble actuaci�n de Yashin, quien detuvo una y otra vez los disparos de las estrellas brasile�as. Las im�genes de aquel partido muestran a Yashin volando de un poste a otro, siempre vestido de negro, con su cl�sica gorra de tela cobriza.

El cenit de su carrera lleg� en 1963, cuando se convirti� en el �nico portero en la historia en ganar el prestigioso Bal�n de Oro. Aquel a�o, durante un partido homenaje entre Inglaterra y el Resto del Mundo, que celebraba el centenario de la Federaci�n Inglesa de F�tbol, realiz� una serie de atajadas sensacionales. Enfrentaba a jugadores legendarios como Bobby Charlton y Jimmy Greaves, pero parec�a que el tiempo se deten�a cuando Yashin estiraba sus manos o saltaba hacia los postes.

Su �ltima aparici�n en una Copa del Mundo fue en M�xico 1970, a los 41 a�os. . Ya no era el guardameta titular, pero su sola presencia en el equipo sovi�tico, participando en su cuarta Copa del Mundo, hablaba de la importancia de su figura.

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