19 de diciembre de 2023
Crónica de una Bahía Blanca desconocida: colas, escasez y calles intransitables
Como parte del operativo de asistencia en la emergencia el municipio instaló, aunque insuficientes por la gran demanda, bocas para la recarga de celulares debido a la falta de energía eléctrica. Las velas se llegaron a pagar hasta $500 por unidad en algunos barrios. La voz de los afectados por el temporal, en el centro de evacuación del Club Olimpia.
Vecinos usando sus motosierras para colaborar con el trabajo de las cuadrillas que intentan liberar las calles de los árboles caÃdos, largas colas para cargar combustible en las pocas estaciones de servicio que funcionan, gente cargando sus celulares al aire libre, en puestos montados por la comuna, y la sensación de que pueden producirse nuevos derrumbes producto de la tormenta del pasado sábado, es parte del escenario que aún puede observarse al recorrer la muy golpeada ciudad de BahÃa Blanca.Â
Si bien toda BahÃa Blanca presentaba durante el mediodÃa del lunes una apariencia desoladora, aún bajo los rayos del sol, con calles todavÃa intransitables por árboles caÃdos, carteles retorcidos y trozos de mamposterÃa pendiendo peligrosamente en las fachadas, la cuadra de Ãngel Brunell, entre Colón y O’Higgins, era dueña de una devastación especial.
Es que sobre ella, y entre las cintas de “prohibido pasarâ€, yacen no sólo plantas caÃdas de ambos lados de la carpeta asfáltica, sino las ruinas de parte de los muros de dos canchas linderas: el Estadio de Fútbol Roberto Caminatti, del Club Olimpo, y la cancha para práctica de básquet del Club Estudiantes, que se derrumbó un par de horas antes que comenzara allà un evento con 100 personas.
A pocos metros de ahÃ, en el centro de evacuación que funciona en la cancha de básquet de mismo Club Olimpia se desarrollaba, en tanto, el drama humano de esta catástrofe natural.
“Yo estaba viendo tele, cuando el viento me hizo estallar las ventanas; al rato se cayó el techo encima de mà y me aplastóâ€, contó a Télam Walter Mansilla (34), uno de los evacuados en el Club Olimpo de BahÃa Blanca, sobre la fatÃdica noche del 16 de diciembre pasado, en la que perdió “todo lo que tenÃa†en su barrio de Villa Serra.
El joven cuenta que inicialmente quedó “inmovilizado†y, al ver que nadie respondÃa a su pedido de auxilio, tuvo que deshacerse por sà mismo de las chapas que lo aprisionaban para correr a la vecina casa de su madre, “donde se me volvió a caer otra chapa encimaâ€
“Como sufro ataques de pánico, empecé a gritar, pero nadie me escuchaba por el temporal hasta que unos vecinos fueron a rescatarme. Suerte que me ayudaron porque, de lo contrario, no la estarÃa contandoâ€, agregó.
“Estaba viendo tele, cuando el viento me hizo estallar las ventanas; al rato se cayó el techo encima de mà y me aplastóâ€Walter Mansilla (34), uno de los evacuados
Una de las pérdidas que más lamenta este joven, que se define como “instructor de ritmoâ€, es “el parlante con el que yo le daba clases a los chicos†en la vereda de tierra recién regada, y que representaba “mi trabajo†y principal motor para sus ganas de vivir.
“Yo ya no tengo casa, en mi barrio a la mayorÃa se le voló el techo, pero la mÃa se desarmó en mil pedazos como si fuera un rompecabezas. Era una pieza de chapa de cuatro por tres metros, que desapareció. HabÃa tardado cinco años para construirla, juntando plata para los clavitos y tirantes con changas. Ahora que está todo caro, va a costar un montón reconstruirla de nuevoâ€, dice.
Un dÃa y medio después del temporal, permanecÃan evacuadas 61 personas en los tres centros de evacuación en funcionamiento, que inicialmente habÃan acogido a 400 damnificados
A Tamara López, su esposo César MacÃas y sus dos hijos de 11 y 13 años, la tormenta los agarró en la calle y hasta ahora no pudieron volver, aunque saben que “la pérdida es total" y su vecindario de Villa Talleres “está todo vacÃoâ€.
“Los chicos acá están bien porque llegan vecinos, gente capacitada que espontáneamente viene a leerles un cuento, a hacerlos pintar con colores, a proponerles juegos sin que nadie se los haya pedido, porque saben que se necesitaâ€, contó Tamara.
El coordinador de este centro de evacuación, Hernán Aguilera, contó a Télam que permanecen allà unas 40 personas de diferentes barrios de la ciudad, quienes han sufrido “voladura de techo, aplastamiento de sus casas por árboles caÃdos, derrumbes de muros e inundaciónâ€.
“Lamentablemente, tienen acá para rato, porque hay gente que se quedó sin hogar y no tienen dónde ir. Gente que no tiene para comprar una chapa, un tirante o para pagar la mano de obra; o porque hay riesgo eléctrico en su barrioâ€, dijo.
“Los chicos acá están bien porque llegan vecinos, gente capacitada que espontáneamente viene a leerles un cuento, a hacerlos pintar con colores, a proponerles juegos sin que nadie se los haya pedido, porque saben que se necesitaâ€Tamara López, evacuada en el Club Olimpia
En la plaza Amirante Brown -ubicada entre Cuba, Drago, Ingeniero Luggi y Brown- el sonido de la motosierra cortaba la placidez del horario de la siesta pero, en este caso, la taladora no estaba en manos de obreros municipales como a unas cuadras de allÃ, sino de vecinos de la cuadra.
“Con los vecinos nos dimos cuenta de que, si no liberamos el paso, Edes no va a venir a reparar la luz, entonces me pidieron si no les hacia la gauchada con mi motosierraâ€, dijo a Télam Claudio GarcÃa desde lo alto de un árbol, el segundo que troceaba en el dÃa para despejar el tránsito por Drago, que estaba imposible, tanto para autos como para peatones.
Otro vecino, Gabriel, asegura que se cayó “el 70 u 80% de los árboles de la plaza y sólo quedaron en pie dos palmeras y algunos que no son tan añejosâ€.
Como parte del operativo de asistencia en la emergencia, el municipio instaló bocas para la recarga de celulares al aire libre en Plaza Mitre y en el baldÃo ubicado en la intersección de Gorriti y Malvinas, dos puntos donde una larga fila de personas esperaba conectar su aparato a alguno de las seis tomas del improvisado tablero adosado a un transformador de energÃa eléctrica ya existente en el lugar.
“Es muy poco para tanta genteâ€, se queja Franco Lucatti de Barrio Puerta del Sur donde todos los vecinos están sin luz desde el sábado a la noche.
Los primeros de la fila de 18 personas esperando, se quejan con Télam de la conducta “abusiva†de algunos comerciantes del barrio, que “venden una sola vela por persona y te la cobran 500 pesosâ€; pero también de los amigos de lo ajeno que se robaron metros y metros de los cables caÃdos para vender el cobre “y ahora van a tardar más en devolvernos la luz porque tienen que reponer todoâ€.
El domingo, los cajeros automáticos se habÃan convertido en improvisadas salas de recarga, a partir de personas que desconectaron los expendedores de dinero para conectar zapatillas capaces de alimentar varios teléfonos móviles al mismo tiempo.
El temporal se ensañó especialmente con los clubes deportivos. AsÃ, el Olimpo, Estudiantes, Tiro Federal y Club Comercial White perdieron gran parte de sus instalaciones.
Claro que el epicentro de la tragedia humana que sobrevino al temporal sigue siendo el club Bahiense del Norte, a pesar de que, desde afuera, nada se adivina del derrumbe interior que le costó la vida a 13 personas, porque su fachada luce apariencia de normalidad.
No obstante, permanece cerrado y sólo está Raúl Macari, el encargado del buffet, para permitir retirar sus pertenencias a algunos docentes y familiares de niños que asisten al club.
“Puede haber peligro de derrumbe todavÃa en el club, asà que desmiento que se haya evaluado velar aquà a las vÃctimas. Tienen que evaluar cómo está la estructura y no estamos para correr riesgosâ€, dijo a Télam.
Párrafo aparte merece el Circo XXI 360 emplazado en Castelli y 25 de Mayo, el mismo que se quedó varado un año en BahÃa Blanca por la pandemia, sin poder debutar, y que ahora perdió gran parte de su carpa mayor por el temporal, que lo obligó a suspender la función a poco de empezar, lo que evitó que se tuviera que lamentar vÃctimas.
“Estábamos a 20 minutos de empezar la primera función del dÃa cuando empezó el viento, pero llegamos a evacuar a toda la gente sin problemasâ€, cuenta a Télam Gabriel Credidio, el propietario del circo.
“HabÃa unas 200 personas, la función habÃa empezado a las 18 y eran las 19.15, llegamos a sacar la última persona y ya la lona se movÃa muchoâ€, dijo
Afortunadamente cuando el viento destrozó la carpa con capacidad para 1.500 personas y dejó al descubierto las gradas donde se sienta el público, “no hubo ningún herido ni lastimado porque ya no habÃa nadie dentro del circo y nosotros estábamos cada uno en su tráilerâ€.
“La lona se perdió en un 100%, luces y sonidos un 60% pero los vestuarios está todo impecable y en 15 ó 20 dÃas armamos de vuelta como tenÃamos previsto, en Las Grutasâ€, dijo.
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