OPINIÓN
13 de noviembre de 2023
TIEMPO DE TIBIOS
UNA MENDOZA EN QUE TODO HUELE MAL Y SIN VALIENTES QUE LA SALVEN.
Por Carolina Jacky.
Dicen que a los tibios los vomita Dios, pero muchas veces la justicia divina llega muy tarde, como que esa justicia espera que padezcamos en carne propia por nuestras culpas.
Vos que sabes de la corrupción de tal o cual, que viste enriquecerse a tu vecino y callaste, que conoces aquellos que cobran un sueldo sin trabajar, de los que contratan con el Estado por su amistad con el poder, o vos que estás comodo porque vivís gracias a esa corrupción.
Seguramente señalas de corrupto a tal o cual, pero nada decís porque vivís de ese corrupto, o gracias a él.
Día a día son más los que viven de los corruptos, o se rinden a ellos, venden su alma, y así poco a poco permiten que Mendoza pierda la institucionalidad que la caracterizaba.
Pasaron esos tiempos en que destacábamos a gobernadores, senadores y diputados por su honestidad, capacidad y laboriosidad.
Me viene a la memoria el Ingeniero Francisco Gabrielli, que manejaba su propio auto, un Valiant, si mi memoria no falla, y que felicitó a un policía que le puso una multa por estar mal estacionado, que en forma personal caía ha inspeccionar las obras, controlando el trabajo de los contratistas del Estado.
Algunos recordaran como después de ser Gobernador se lo podía encontrar en su negocio, la talabartería ubicada sobre calle San Martín, allá donde empieza La Alameda. Ahí estaba Don Pancho, atendiendo su negocio.
Esta pequeña historia me da derecho a denunciar que Mendoza huele mal, pero no solo por culpa de los que nos gobiernan, sino también por "los tibios".
Durante la última campaña electoral se denunciaron hechos gravísimos, desde el manejo de la pauta, de los medios y periodistas pagos o ensobrados, como se los denomina, también del crecimiento económico de muchos de nuestros dirigentes y de su familia que habría que ver si podrían pasar por una exhaustiva investigación, también la fraudulenta forma de designar magistrados, con audios ya reconocidos judicialmente, pero como que nada va a pasar.
Vimos carpetazos donde se descubrieron formas de presuntos negociados con cooperativas en trabajos municipales, hoy tenemos imputado a un Intendente que fue candidato a vicegobernador, el que seguramente también pagara el atrevimiento de haberle dado un dolor de cabeza al oficialismo por cruzarse a la oposición. Pero qué pasa con los negociados en otros municipios, o no hay cooperativas prestando servicios, no deberían investigarse.
Nadie habla, y nadie investiga, y todos se cubren, unos y otros.
Estamos mal, la oposición calla y otorga, hasta entrega chivos expiatorios, le suelta la mano, y muchos miran para otro lado.
El disciplinamiento es una práctica mafiosa y se ha hecho un actuar común en Mendoza, para eso el poder necesita tener una Justicia adicta, algo que hasta el momento está consiguiendo.
Quienes estarán dispuestos a luchar contra este actuar mafioso de oficialismo y oposición, o prefieren ser siervos del poder.
Carolina Jacky
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