OPINIÓN
30 de agosto de 2023
LA VIDA.-
Hoy me levanté pensando en todas aquellas personas que han recibido disculpas de mi parte, y caí en la conclusión de que se me olvidó la más importante: YO.
Me debo una disculpa por cada vez que lloré hasta quedarme dormida, por haber aceptado menos de lo que merecía, por decir te quiero sin recibir nada a cambio; me debo una disculpa por cada desplante que me hicieron, por cada vez que alguien me hizo menos y lo acepté.
Entendí que la persona que más disculpas necesita soy yo, y por eso hoy me disculpo conmigo, y me perdono por haber tenido amistades falsas, por haber aceptado personas tóxicas, por haber dejado que alguien me hiciera daño.
Me debo tantas disculpas, pero ¿qué creen? Ya me perdoné.-
Créditos a su autor.-
COMPARTIR:
Notas Relacionadas
Ruido político, silencio social: Argentina entre luchas de poder y penurias cotidianas
El panorama político argentino se asemeja cada vez más a una permanente disputa. Funcionarios gubernamentales, líderes de la oposición y facciones partidistas se enfrentan públicamente por cargos, influencia y control de los recursos públicos, mientras que muchos ciudadanos permanecen excluidos de un debate constructivo. Detrás de los discursos sobre libertad, cambio y recuperación nacional, la cuestión central parece ser quién controlará "una porción mayor del pastel", en lugar de cómo mejorar la vida de la gente común.Por Ariel Alejandro Lareu Da Peña
LA VIDA.-
Te deseo que te ames tanto, que siempre te pongas como prioridad.Una visión para una Argentina próspera
Argentina tiene todo lo necesario para convertirse en uno de los países más prósperos e influyentes del mundo. Posee tierras agrícolas fértiles, abundantes recursos hídricos, importantes reservas de petróleo y gas, litio, potencial de energías renovables, una población talentosa y una posición estratégica en Sudamérica. La cuestión central no es si Argentina tiene recursos, sino por qué estos recursos no se han traducido consistentemente en mejores condiciones de vida para sus ciudadanos.Por Ariel Alejandro Lareu Da Peña