Miércoles 18 de Marzo de 2026

Hoy es Miércoles 18 de Marzo de 2026 y son las 04:30 - Hola

OPINIÓN

2 de julio de 2023

LA VIDA.-

CARTA AL NIÑO/A QUE HAY EN MÍ.-

Sanar a nuestro niño interior significa decidir que las heridas emocionales de nuestra infancia dejen de controlar nuestra vida.

Querido niño interior: me dirijo a ti tras años de ausencia porque hoy, al fin, he logrado verte. Sentado en un oscuro y solitario rincón de mis adentros. Te he encontrado con la mirada perdida y carente de esperanza. En el silencio y el abandono más absolutos porque, en todo este tiempo, nunca reparé en ti.

Te ves tan pequeño, tan frágil y tan solo… Pareces cansado de librar mil batallas, agotado de soportar cargas que no te corresponden. Sé que has llorado, sé que has gritado y nadie ha escuchado tus súplicas. Que te sientes perdido y que no entiendes la vida. Sé que me has necesitado y yo no he estado ahí.

Perdón.

Perdóname, pequeño, por toda una vida dándote la espalda. Perdón por no haber querido verte, no haber querido oírte, no haber querido aceptar que formas parte de mí. Te dejé en el pasado y me olvidé de tus heridas abiertas. Era más sencillo dejarte atrás.

Durante años has guardado el dolor más profundo. El primer rechazo, el primer abandono, la primera humillación y la primera traición. Y todas las posteriores. Todas las heridas emocionales de mi infancia recayeron en ti, y te abandoné en la tarea de procesar el daño.

Perdón por no comprender que ese trabajo no te correspondía, no tenías las herramientas para hacerle frente. ¿Cómo pude pedir a un niño que comprendiera, perdonara y sacara un aprendizaje del sufrimiento? Te abrumé y aún te veo confuso y conmocionado. Viviendo en los peores recuerdos y sin poder escapar.

Gracias.

Gracias, porque sé que, a pesar de todo, hiciste lo que pudiste. Sé que diste todo de ti porque saliéramos adelante. Sé que intentaste librarme de las cargas de mi pasado, para que pudiéramos mudarnos a un futuro mejor. Y no sabes cuánto agradezco tu esfuerzo, tu lucha y tu perseverancia.

Gracias por la fuerza de soportar tanto por mí, mientras yo me negaba a hacerlo. Gracias por haber vivido tanto tiempo con las heridas sangrantes y el alma vacía y no rendirte. Por haber intentado comunicarme por todos los medios posibles que necesitábamos sanar.

Cada ataque de ira era tu voz recordándome que no nos dejase humillar de nuevo. Cada súplica a parejas, amigos y familiares era tu miedo, suplicándome que no dejase que nos volviesen a abandonar. Las veces que no me atreví a acercarme a las personas, a mostrarme como soy, era tu pequeña mano reteniéndome para no exponernos a un nuevo rechazo.

Siempre intentaste cuidar de mí. Con los escasos recursos que un niño ha podido adquirir, tú tratabas de mantenerme a salvo. Quizá los llantos, los gritos y el descontrol no fuesen lo más apropiado, pero eran lo único que tú tenías para darme. Lo que a ti, como niño, te había funcionado; aunque a mí, como adulto, ya no.

Te prometo, mi querido niño interior…

Te prometo que, a partir de hoy, no volverás a estar solo. Ahora que al fin te he encontrado, no voy a dejarte más. Hoy te libero del peso y me comprometo a hacerme responsable de mí. Hoy tomo las riendas de mi vida y asumo mi papel de adulto; deja que, desde ahora, yo cuide de ti.

Te prometo hacer todo lo que sea necesario para integrar las vivencias dolorosas y zanjar el pasado. Prometo dejar de huir, mirar de frente a la oscuridad y decirle que, tú y yo, ya no vivimos ahí. Los recuerdos no volverán a limitarnos, no seguirán controlando nuestra vida.

Voy a aceptarme tal y como soy, sin permitir que las opiniones ajenas me hagan sentir menos. Hoy son nuestras necesidades y deseos los que voy a escuchar. Te prometo alejarme de quien nos daña y nos humilla, aprender a seleccionar mis entornos y librarnos de la necesidad de agradar a todo el mundo.

Te prometo amarte, y amarme, por encima de todo. Prometo hacer del amor propio el estandarte de mi vida, para que nunca más te sientas desatendido. Eres la parte más valiosa de mi propio ser, no sé cómo pude estar tanto tiempo sin ti. No sé cómo pudiste estar tanto tiempo sin mí. Te prometo que vas a estar en casa. Con amor: yo… y tú.

Créditos a su autor.-

https://www.facebook.com/sanandoemocionesamorosamente/posts/pfbid02MLrBzayQpNGpnX4dnwigCgmWKNecQJVGUGfUczU7zDtfiDcf4mGsvp2AN2gL3Nwl

 

COMPARTIR:

Notas Relacionadas

OPINIÓN
LA VIDA.-

LA VIDA.-

A los 13 años, después de meterse en demasiadas peleas callejeras, Bruce estaba perdiendo el control de su vida.
Su autoestima era frágil.
No era el Bruce Lee indestructible de las películas.
Era un adolescente inseguro, impulsivo, y lleno de dudas.
OPINIÓN
LA VIDA.-

LA VIDA.-

Vivimos tan pendientes de todo lo de fuera que, sin darnos cuenta, nos vamos dejando para después. Corremos, cumplimos, resistimos? pero olvidamos escucharnos. Y llega un momento en el que el ruido pesa más que la paz.
OPINIÓN
LA VIDA.-

LA VIDA.-

ESTOICISMO vs. DEPRESIÓN
La depresión no es una debilidad de carácter, es una batalla química y mental. Pero hace 2.000 años, un esclavo llamado Epicteto descubrió que, aunque no podamos controlar las nubes, siempre podemos decidir cómo mirar al cielo.