11 de marzo de 2023
A 50 años del triunfo electoral de Cámpora que puso fin a la proscripción del peronismo
El 11 de marzo de 1973, el delegado de Juan Domingo Perón encabezó la fórmula del Frente Justicialista de Liberación (Frejuli) en un contexto de amplia movilización política y social. Fue la coronación de un proceso marcado por la consigna "Luche y Vuelve", en las paredes de todo el país.
H�ctor J. C�mpora, un m�dico odont�logo con una vasta trayectoria de militancia en el justicialismo y delegado personal de Juan Domingo Per�n en Argentina, era electo hace 50 a�os - el 11 de marzo de 1973 - presidente constitucional de Argentina al imponerse con m�s del 49 por ciento de los votos en unos comicios que significaron el final de la proscripci�n que el peronismo hab�a sufrido durante 18 a�os y signaron la salida de la dictadura militar que lideraba el general Alejandro Agust�n Lanusse.
C�mpora encabez� la f�rmula del Frente Justicialista de Liberaci�n (Frejuli), una alianza de partidos que acompa�aron al peronismo en esas elecciones que se desarrollaron en el contexto de una amplia movilizaci�n pol�tica y social que hab�a puesto en jaque al poder castrense.
El estallido del Cordobazo en 1969 y el surgimiento de las organizaciones armadas de extracci�n peronista (Montoneros, FAR, FAP y Descamisados) y de izquierda (ERP) pusieron en crisis, primero, la continuidad de la dictadura de Juan Carlos Ongan�a, y luego, el proyecto del Gran Acuerdo Nacional (GAN) con el cual los militares pretend�an tutelar la transici�n democr�tica.
En este contexto, fueron los sectores juveniles del peronismo y las agrupaciones de superficie de la organizaci�n Montoneros las que tuvieron una presencia central en las movilizaciones y actos que caracterizaron la campa�a electoral de C�mpora en ese verano de 1973.
"El T�o", era el apodo que le hab�an dado los militantes peronistas a este dirigente oriundo de la localidad bonaerense de San Andr�s de Giles que hab�a sido presidente de la C�mara de Diputados durante el
Gobierno de Per�n y convencional constituyente en 1949.
El golpe de Estado de 1955
Tras el golpe de Estado de septiembre de 1955, C�mpora sufri� la persecuci�n y la c�rcel, y en 1957 protagoniz� junto a Jorge Antonio, Guillermo Patricio Kelly, John William Cooke, Pedro Gomis y Jos� Espejo (un grupo de presos que condensaba en esas figuras las m�s diversas tendencias que integran el peronismo), una espectacular fuga desde el penal de R�o Gallegos hacia Chile.En 1965, durante el gobierno del radical Arturo Illia, el peronismo pudo participar en las elecciones intermedias pero sin poder utilizar el nombre de su l�der ni la simbolog�a del justicialismo, y C�mpora es electo concejal de San Andr�s de Giles.
Un a�o despu�s, tras el derrocamiento de Illia, el dirigente vuelve a la militancia peronista contra la dictadura de Ongan�a, en un contexto de radicalizaci�n de los sectores sindicales y pol�ticos.
En 1970, el r�gimen militar comenz� a mostrar signos de desgaste y comenz� a negociar una salida pol�tica con los partidos
Per�n, exilado en Madrid, design� como su delegado personal a Jorge Daniel Paladino, de una tendencia dialoguista, pero el crecimiento de la denominada "tendencia revolucionaria" del peronismo hizo que el viejo l�der cambiara de estrategia.
C�mpora pas� a ocupar el ligar de Paladino en 1971, Juan Abal Medina ser�a el secretario general de Movimiento y a Rodolfo Galimberti referente de la Juventud Peronista.
A estos dirigentes se sumaba el metal�rgico Jos� Ignacio Rucci, quien qued� al frente de la CGT.
El viejo l�der comenz� as� a preparar su retorno a Argentina que comenz� con la normalizaci�n del Justicialismo, que a principios de 1972 obtiene personer�a jur�dica como partido pol�tico.
En junio, C�mpora asume la conducci�n del Consejo Superior del PJ y poco despu�s la dictadura establece que quienes deseen presentarse como candidatos en las elecciones ten�an plazo hasta el 25 de agosto para presentarse en Argentina.
Per�n no quiere quedar sujeto a un calendario fijado por los militares y es cuando Lanusse, en un acto en el Colegio Militar, declara que al fundador del Justicialismo "no le da el cuero" para volver a Argentina.
En las paredes de las ciudades m�s importantes del pa�s aparece una pintada que expresa el sentimiento peronista de aquellos d�as: "Luche y Vuelve".
El regrezo de Per�n tras el exilio en Puerta de Hierro
Per�n regresa por primera vez a Argentina el 17 de noviembre; constituye el Frejuli y renuncia a la candidatura presidencial.Luego, a mediados de diciembre, el expresidente regresa a Madrid y se proclama la postulaci�n de C�mpora, al frente de una f�rmula que compartir� con el conservador popular Vicente Solano Lima.
La dictadura hab�a fijado la fecha de las elecciones para el 11 de marzo y el 25 de mayo se entregar�a al poder a las autoridades electas.
En enero de 1973, el Frejuli lanza su campa�a con un acto en San Andr�s de Giles, el terru�o natal del "T�o", y se define la consigna que acompa�a las actividades proselitistas de ese frente: "C�mpora al Gobierno, Per�n al Poder".
La Juventud Peronista asume un rol protag�nico en actos que son cada vez m�s multitudinarios, pero esa efervescencia de campa�a choca con las intentonas de un r�gimen que pretende condicionar el proceso electoral.
El fiscal general Gervasio Colombres pide el 28 de enero la disoluci�n del Frejuli, algo que es rechazado por la opini�n p�blica y que en los hechos resultaba impracticable, y el Gobierno decreta por esos d�as que Per�n no puede volver a Argentina hasta que asuma un nuevo Gobierno.
El cierre de campa�a se llev� a cabo el jueves 8 de marzo con un acto en la cancha de Independiente, en Avellaneda, que congreg� cerca de 70 mil personas.
Las elecciones se realizaron el domingo y el Frejuli obtuvo el 49.56 por ciento de los votos, lo que significaba casi 6 millones de voluntades, mientras que la UCR, con la candidatura de Ricardo Balb�n hab�a cosechado el 21.29 por ciento de las voluntades emitidas.
En funci�n de las disposiciones que se hab�a fijado, el Gobierno oficializ� los resultados y convoc� a una segunda vuelta electoral, pero Balb�n desisti� de participar y C�mpora qued� proclamado como Presidente.
El 25 de mayo, C�mpora se convirti� en el primer Presidente de un Gobierno peronista tras 18 a�os de proscripci�n en medio de una Plaza de Mayo colmada que insultaba a las autoridades militares salientes.
Los presidentes Salvador Allende, de Chile, y Osvaldo Dortic�s, de Cuba, estuvieron presentes en la asunci�n de C�mpora.
Por la noche, una multitud se moviliz� a las c�rceles, y en especial a la de Villa Devoto, para reclamar la liberaci�n de los presos pol�ticos, y horas despu�s el Congreso recientemente electo proclamaba una amnist�a general que inclu�a a los militantes de las organizaciones armadas y a los militares que hab�an cometido delitos en el contexto de la represi�n.
El 25 de mayo, C�mpora se convirti� en el primer Presidente de un Gobierno peronista tras 18 a�os de proscripci�n en medio de una Plaza de Mayo colmada que insultaba a las autoridades militares salientes.
Las tensiones internas y las pujas de poder dentro del peronismo limitaron el campo de acci�n del gobierno de C�mpora.
Las diferencias entre la izquierda y la derecha del peronismo se dirimieron a sangre y fuego el 20 de junio en Ezeiza, cuando millones de personas esperaban lo que ser�a el segundo y definitivo regreso de Per�n al pa�s.
El Gobierno de C�mpora qued� herido de muerte tras esos sucesos y se vio forzado a presentar la renuncia junto con Solano Lima.
El fin de la primavera camporista
Tras 49 d�as, la denominada primavera camporista lleg� a su fin el 13 de julio con la asunci�n de Ra�l Alberto Lastiri como presidente provisional, quien convoc� a elecciones que se realizaron en septiembre y en las cuales Per�n obtuvo un categ�rico triunfo al alcanzar el 62 por ciento de los votos.C�mpora se retirar�a de la vida p�blica volviendo a San Andr�s de Giles. A pesar de haber sido raleado por la dirigencia del Justicialismo y el propio Per�n, siempre mantuvo su filiaci�n peronista, aunque en 1975, el Gobierno de Isabel Per�n lo expuls� del Partido Justicialista. La llegada de una nueva dictadura lo tuvo como blanco y en la noche del 24 de marzo de 1976, salv� su vida refugi�ndose en la embajada de M�xico en Argentina.
En 1979, los militares permitieron que saliera del pa�s cuando se encontraba gravemente enfermo de c�ncer. Muri� un a�o despu�s en la ciudad de Cuernavaca, en M�xico.
Sus restos fueron repatriados en 1991, y depositados en San Andr�s de Giles, donde descansan desde entonces.
C�mpora pas� a la historia como un hombre leal a Per�n que encabez� un triunfo electoral que puso fin a 18 a�os de proscripci�n.





